LA TRIBUNA | O |
05 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.LA SEMANA pasada se clausuró en Monforte el curso de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) sobre Desarrollo Sostenible y Territorio. Resumir las jornadas como de éxito es ajustarse a un adjetivo exacto y lacónico: la asistencia de más de 60 personas, el nivel de los ponentes y el interés de sus presentaciones avalan lo dicho. Este éxito en si mismo sólo encierra una satisfacción pasajera que se apagará pasados los fuegos que lo motivaron. Lo importante ha sido alcanzar un objetivo dentro de una estrategia planificada por los organizadores: convertir Monforte en un referente del desarrollo sostenible. Desde esa perspectiva, con un horizonte más amplio que la realización de un simple encuentro universitario, es donde podemos felicitarnos todos los que ocupamos este espacio llamado Ribeira Sacra. Hay dos razones para ello: Primera: la sorpresa que reciben los ponentes por el interés suscitado, y por los motivos del curso; así estas personas, responsables políticos o expertos de estos temas, se implican en un proyecto atractivo, deseando colaborar no sólo con una conferencia sino en una apuesta por la sostenibilidad de un territorio. Segunda: por la declaración pública del director de la UIMP en Galicia de seguir celebrando en Monforte actividades de manera «estable e indefinida» a la vista de los buenos resultados de este año y del anterior. Es un buen camino para conseguir una comarca singular sin perder calidad de vida. Mi viejo texto de Geografía de España decía escuetamente: Monforte de Lemos es un importante nudo ferroviario. Si ya no lo es, cambiemos el paradigma: Monforte capital de la Ribeira Sacra, ejemplo de desarrollo sostenible en Europa. Un tren que no podemos perder.