«Lo del vino aún está crudo en hostelería»

La Voz L. D. | MONFORTE

LEMOS

RAFA PRADO

Entrevista | Mercedes González Rodríguez

04 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Mercedes González Rodríguez disputará entre los días 16 y 21 de octubre en Epernay (Francia) la final del segundo concurso de embajadores del champán, a la que llegaron siete catadores de otros tantos países europeos después de pasar diversas pruebas teóricas y prácticas. Monitora de hostelería, presidenta del club de cata Vitis Lucus y vocal de la Asociación de Sumilleres Gallaecia en Lugo, fue la ganadora de la fase española del certamen que organiza el comité interprofesional del vino francés más universal con el fin de acercar al gran público las virtudes de este espumoso. -En el jurado de la fase española se preguntaban este año qué pasa con los gallegos (risas). No sé si a los sumilleres de aquí se les da bien el champán, pero a los de Gallaecia sí. -¿Se puede comer con champán o lo dejamos para los brindis? -Es totalmente posible y también de agradecer. El champán acompaña muy bien todo tipo de platos, desde carnes blancas y rojas a pescados a la plancha o salseados. Incluso responde mejor que los vinos tranquilos en los maridajes más problemáticos, cuando están de por medio espárragos, alcachofas, vinagres o chocolates. También combina de maravilla con muchos quesos, sobre todo franceses, con la única salvedad del azul. -¿Puede suplir un cava al champán? -El cava no es mejor ni peor que el champán, pero el proceso de elaboración varía mucho en cada caso desde la vendimia a la vinificación. Son vinos espumosos que van por distinto camino y cada uno es para lo que es, aunque no hay que olvidar que el champán tiene tres siglos de historia y una elaboración muy sofisticada. -¿Qué le parecen los espumosos gallegos? -Espero mucho del espumoso que se elaboró en Valdeorras con la variedad godello. Me parece prometedor, a diferencia de otras cosas que se hicieron con anterioridad. No veo que sea un disparate innovar y abrir mercado con elaboraciones de calidad. Todo lo contrario, me parece estupendo. Los espumosos se enfrentan al mismo lastre que con los vinos en madera. Los tintos gallegos no tienen que ser jóvenes y ácidos si la materia prima responde. -Desde su experiencia como docente, ¿hasta qué punto ha mejorado el cuidado del vino en hostelería y restauración? -No sé cómo decirlo... Bueno, quizá a alguien le parezca mal pero creo que lo del vino aún está bastante crudo en hostelería. Todo el mundo quiere saber, pero mucha gente cree que con aprender dos cosas está de vuelta de todo. No se trata de cambiarle el gusto al cliente que pide un vino 'sin química', del que 'se pueda beber', sino de estar a la altura de ese otro que se preocupa de saber y que muchas veces está por encima del que lo atiende. Por ejemplo, no se puede ofrecer 'un mencía' cuando se está hablando de un Ribeira Sacra. Quede claro que hay sitios y profesionales que lo están haciendo bien, pero con las facilidades que hay ahora creo todo esto debería ir mucho más deprisa. -¿Cómo ve la evolución del vino en Galicia? -Todos los vinos gallegos, y Ribeira Sacra en particular, han crecido mucho. Afortunadamente, también el consumidor está cambiando. Hay menos riojitis , gustan menos los vinos muy marcados por la madera y no se tiene reparo en probar cosas nuevas. Tampoco te dicen tanto como antes eso de 'no cambio de vino en la comida porque me puedo emborrachar'. Hoy el cliente se deja asesorar.