«Tenemos que recuperar la moral para las escuelas»

Francisco Albo
Francisco Albo MONFORTE

LEMOS

Entrevista | Plácido Blanco Bembibre El creador de un conocido test para detectar acoso escolar participó en Monforte en unas jornadas para profesores

30 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?lácido Blanco, orientador educativo de O Barco, es autor del bullyngo-test , un método para rastrear casos de acoso escolar que se emplea en varias comunidades españolas y en otros países. Esta semana habló sobre la conducta de los niños, adolescentes y jóvenes en unas jornadas sobre convivencia escolar que organizó en Monforte la Asociación Socio-Pedagóxica Galaico Portuguesa. -Es un problema de todos los tiempos. En todas las estructuras sociales hay el llamado triángulo maldito: acosado, acosador y mayoría silenciosa que traga con las cosas. Lo que ocurre hoy es que vivimos en lo que el pensador Zygmunt Bauman llamada el modernismo líquido. Se trata de que hoy las cosas son menos exactas e impecables. Antes la escuela era un mundo cerrado donde se transmitían verdades irrefutables. Hoy ha abierto una ventana al exterior y por ella entra todo lo que hay afuera: inseguridad, fragilidad, violencia... La escuela hoy es otra cosa de lo que era antes y por eso estos problemas aparecen como diferentes, aunque acosadores y acosados los hubo siempre. Es una relación de dominio y sumisión, de falta de libertad, porque la libertad es no estar uno dominado. -¿En qué medida puede ayudar el test desarrollado por usted a los niños que padecen estos problemas? -He recibido mensajes de padres que dicen que usando este test creen haber cogido a tiempo problemas de depresión muy graves, como el caso tristemente célebre de Jokin. Es un test muy sencillo, en el que los chavales sólo deben responder sí o no a varias series de preguntas simples. No se trata de preguntarles directamente si se sienten acosados, porque entonces responderían que no. Para completarlo también deben responder a unas preguntas los padres y el profesor que está al cargo de la tutoría. -¿Y qué se puede hacer con los acosadores? -El comportamiento del acosador puede nacer en parte del temperamento, de parte biológica y genética de la personalidad, pero también depende mucho del entorno inmediato. Sin un niño ve que su padre acosa a su madre, o al contrario, al principio se pone de parte del más débil, pero después ve que el que acosa es el que domina y puede adoptar ese comportamiento. Hemos elaborado un nuevo test que está diseñado para detectar quiénes pueden ser acosadores. Trabaja sobre los diferentes aspectos del temperamento y pretende ayudar a prevenir estas conductas. Es muy importante trabajar en lo que llamo equipamiento moral cuando el niño tiene en torno a ocho años. A esa edad es cuando se adquiere el pensamiento abstracto y la conciencia moral, cuando se aprende a dominar los impulsos y la importancia del bien y de la solidaridad. En ese sentido, tenemos que recuperar la moral para las escuelas. -¿Es acertado limitar la posibilidad de que los alumnos conflictivos o alborotadores sean expulsados de la clase? -Aunque a veces no parezca una buena idea, tiene su bondad. Si se echa del aula a un alumno que siempre está armando follón, los demás quizá puedan estudiar mejor, pero a ese chaval no se le puede dejar de lado, no es un desperdicio humano. Lo que importa es que las escuelas cuenten con suficientes medios humanos y técnicos para recuperar a esos alumnos que son problemáticos.