De Santa Fe y Salónica a Monforte

Luis Conde MONFORTE

LEMOS

Mirna Ansaldi, nueva jugadora del Ribeira Sacra, es una trotamundos del voleibol de élite A sus 29 años inicia una nueva experiencia en su dilatada carrera, que empezó a los 13

09 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Ya llegó la jugadora llamada a ser una de las referencias del Ribeira Sacra en ataque. Se trata de la argentina Mirna Ansaldi, que a sus 29 años debutará en la liga española. Aterrizó en Barajas el viernes y a última hora ya se incorporó a la cena del club, donde demostró su carácter extrovertido, sintonizando rápidamente con el resto de las que serán sus nuevas compañeras. Eso no pasó desapercibido para los técnicos, que sin duda esperan mucho de ella en la cancha. Ansaldi llegó al voleibol a los 13 años procedente de la natación. «Estuve nueve campañas en deportes acuáticos, pero yo necesitaba una modalidad mucho más sociable, y la natación exigía mucho, pero tenía poca vida social. De ahí mi decisión de iniciarme en el volei en el equipo de mi barrio en Rosario. Además, tenía un componente sentimental añadido, ya que me enrolaba en las filas del Nueva Era Club, equipo que fundara mi abuelo, Atilio Ansaldi», comentó la argentina. Su evolución fue meteórica. A los 18 años se enroló en las filas del Gimnasio y Esgrima de Rosario, desde el que dio el salto a la selección argentina en el año 1999. Sus 1,85 metros de altura y su eficacia ofensiva no pasaron desapercibidos para los intermediarios europeos, que enseguida se la llevaron a la A-2 italiana, donde apenas pudo jugar con su club, el Soliera. «Aparte de los problemas de hombro, tenía nostalgia de mi país y de mis padres, a los que siempre estuve muy unida. Eran 22 años y se me hacía duro, por lo que me volví a Argentina, donde me operé para no regresar», dijo la jugadora. Turquía y Grecia Al final de temporada recibió una oferta para jugar los play offs en Turquía. No se lo pensó, pero cambió de aires al finalizar la competición, enrolándose en el Aris de Salónica y en el Iraklis, donde estuvo muy a gusto. «Me hice un nombre en el básquet europeo. Mi morriña desapareció, sobre todo por el calor de los aficionados. En Grecia son muy fanáticos y como en los partidos le dedicaba los puntos y hablaba con ellos al finalizar, donde jugaba mi equipo allí había banderas argentinas. Además, a esto ayudó el que me asociaran con el fútbol. De hecho tuve grupos de fans», señaló. Este año dio el paso a la liga española. Verónica Contreras fue fundamental en la operación. «Era el momento de dar el salto. En Puerto Rico fue cuando me llegó la propuesta», apuntó.