Crónica | Reconocimiento a Antonio Fernández El colegio de Oural lleva desde ayer el nombre del fundador de Cementos Cosmos. Su hija Aurora descubrió la placa en su honor a la entrada del centro
16 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Sarria pagó ayer una mínima parte de la deuda que tiene con uno de sus grandes benefactores, Antonio Fernández López (1903-1971), artífice entre otros muchos logros de traer la fábrica de cemento a Oural y de poner en marcha la Granxa Escola de Barreiros. El colegio público de Oural lleva desde ayer el nombre de este mecenas, que ayer fue recordado en un acto al que asistió su hija y directora del Colegio Fingoi, Asunción Fernández, el alcalde y el portavoz del PP, José Antonio García y Fernando Carlos Rodríguez, y uno de los mejores amigos que tuvo, Arturo Martínez. El acto comenzó con una semblanza del homenajeado, a cargo del cronista oficial de Sarria, Arlindo. En su intervención recordó la trayectoria vital de Antonio Fernández y sus aportaciones a Sarria. En la parte final recordó que estaba propuesto como hijo adoptivo a título póstumo y que ocupaba un lugar de honor en la «nómina dos bos e xenerosos». Arlindo hizo especial hincapié en el cariño del personaje por Sarria y los esfuerzos siempre desinteresados que hizo para lograr que prosperara en todos los sentidos. A continuación tomó el relevo el alcalde para explicar en pocas palabras a los niños del colegio la importancia que tuvo Antonio Fernández en la creación del núcleo de Oural y el desarrollo económico de Sarria. García dijo a los jóvenes oyentes que el homenajeado había sido tan importante como cualquier futbolista o actor famoso. El broche del acto lo puso la hija de Antonio Fernández, Asunción, que en la actualidad es la directora del colegio lucense de Fingoi. Recordó las veladas en las que su padre servía la comida a todos sus hijos, 12, desde el centro de la mesa y recordó sus vivencias infantiles que transcurrieron entre la Granxa de Barreiros y el colegio Fingoi. Asunción Fernández respondió a todas las preguntas que le formularon los niños del centro instantes antes de descubrir la placa con el nombre de su padre que desde ayer presidirá para siempre la entrada el colegio público de Oural.