«La masonería de la comarca de Lemos tiene rasgos únicos»

Francisco Albo
Francisco Albo MONFORTE

LEMOS

Entrevista | Alberto Valín Fernández El investigador, que prepara nuevos trabajos sobre las corrientes masónicas, destaca el peso y la singularidad que tuvo esta ideología en el sur lucense en el siglo XIX

18 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?l historiador y escritor lucense Alberto Valín, profesor de la Universidade de Vigo y uno de los mayores expertos en la historia de la masonería gallega, disertó el pasado lunes en Monforte acerca del influjo de las corrientes masónicas en el sur de la provincia, una zona que, según indica, presenta un interés excepcional en este aspecto. -La importancia que tiene no es sólo a nivel gallego, sino universal, porque la masonería de la comarca de Lemos y sus alrededores tiene rasgos únicos. Uno de ellos es el hecho insólito de que se formasen sociedades masónicas en entidades de población de sólo ocho o diez viviendas, como sucedió en diversos núcleos de O Saviñao, Pantón, A Pobra do Brollón o Ribas do Sil. También es muy poco común la vinculación que hubo en esta zona entre la masonería y el ferrocarril, porque esta corriente se difundió aquí gracias a los ferroviarios. Pero el hecho más llamativo es el primer caso conocido en el mundo de una mujer que ingresase en una logia masónica se dio en Monforte. Esa mujer se llamaba Juana Díaz Ferrer e ingresó en la logia monfortina Valle Hermoso en 1891, cuatro años antes de que entrasen mujeres en la logia Le Droit Humain de París, que se consideraba la primera logia mixta del mundo. -¿Quién era exactamente Juana Díaz? -Era hija de un masón célebre, Antonio Díaz Prado, que hizo mucho por difundir esta ideología en la comarca de Lemos. Cuando se hizo masona era una chica de 21 años y más tarde llegó a ocupar cargos directivos en la Gran Logia Provincial de Lugo. Su caso es tan extraordinario que desde que lo di a conocer en mi libro Galicia y la masonería en el siglo XIX se han interesado por él muchos especialistas de Italia, Austria, Alemania, Gran Bretaña y otros países. De Francia no tanto, porque los franceses son bastante chauvinistas y les molesta reconocer que la masonería francesa no fue la primera en admitir a las mujeres en pie de igualdad con los hombres. -¿En qué época tuvo más implantación la masonería en estas comarcas? -Sin duda a finales del siglo XIX, coincidiendo con la expansión del ferrocarril. Decayó mucho a partir de 1898, porque en esa época la masonería sufrió una grave crisis en toda Galicia y España. Los masones tuvieron mucho peso en el independentismo cubano y filipino y se culpó a esta corriente de la pérdida de las colonias, lo que le acarreó persecución y descrédito. La masonería gallega se rehízo más tarde, pero en la comarca de Lemos no volvió a alcanzar la importancia que había tenido antes. Sin embargo, su huella ideológica perduró, ya que Monforte sería uno de los principales núcleos republicanos de la provincia y la masonería y el republicanismo estaban estrechamente unidos. -¿A qué medio social pertenecían los masones de esta zona? -Eran sobre todo ferroviarios, pero también había comerciantes, profesionales liberales, algunos militares y gente de otras profesiones. Eran personas de mentalidad liberal, progresista y laica, a menudo anticlerical. Fueron combatidos con mucha dureza por el obispo de entonces, Gregorio Aguirre.