Un conde de Lemos bretón

Francisco Albo
Francisco Albo MONFORTE

LEMOS

Reportaje | Un hecho insólito y poco divulgado del pasado local Hace 640 años, el rey Enrique II entregó el condado monfortino al célebre aventurero Bertrand du Guesclin, que no llegó a disfrutar de sus posesiones gallegas

06 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

FAVOR REAL. Una pintura de la época muestra al monarca francés Carlos V nombrando condestable a Du Guesclin en el año 1370 Monforte, que rememorará su pasado medieval con una fiesta el próximo día 15, celebró hace pocos días unas jornadas en memoria de Inés de Castro, unos de los más célebres personajes relacionados con la historia local. Mucho menos conocido es otro hecho sucedido en la misma época que presenta un carácter bastante insólito en la historia monfortina. Hace ahora 640 años, en 1366, fue nombrado conde de Lemos el caudillo mercenario francés Bertrand du Guesclin, llamado el águila de Bretaña , uno de los más conocidos personajes del medievo europeo. Esta circunstancia no suele figurar en las biografías del famoso aventurero, pero se han ocupado de ella algunos historiadores gallegos, como Germán Vázquez y Eduardo Pardo de Guevara, que la denomina «breve y confuso capítulo de la historia del condado de Lemos». El nombramiento de Du Guesclin se produjo en el contexto de la larga guerra civil entre los partidarios del rey Pedro I el Cruel y los de su hermanastro Enrique de Trastámara. Este último, que acabó por apoderarse del trono de Castilla y León y reinó con el nombre de Enrique II, encontró un apoyo decisivo en las tropas mercenarias de Bertrand du Guesclin, las llamadas Compañías Blancas, que dejaron un profundo recuerdo en Francia y España por su extrema ferocidad. Como recompensa por sus victorias contra las fuerzas de Pedro I, Du Guesclin recibió importantes mercedes por parte de Enrique. Además del condado de Lemos, se le otorgaron, entre otros, los títulos de conde de Trastámara y rey de Granada. No obstante, cuando el jefe mercenario bretón fue nombrado conde de Lemos, no era el único que ostentaba ese rango y la guerra en la que participaba estaba lejos de ser ganada. Ese mismo año, en 1366, Pedro I también dio el título de conde de Lemos a Fernando Ruiz de Castro, uno de los más importantes partidarios que tuvo a lo largo del conflicto. Fernando Ruiz de Castro era hijo del anterior conde -Pedro Fernández de Castro el de la guerra - y hermanastro de Inés de Castro. Su ayuda fue especialmente útil a Pedro I cuando se refugió en Galicia después de haber sido derrotado en Sevilla por las tropas de Enrique y de Du Guesclin. El curso de la guerra, inicialmente favorable a Enrique de Trastámara, pareció cambiar en 1367. Ese año, Pedro I consiguió vencer al ejército de su adversario en la batalla de Nájera con el apoyo de tropas inglesas al mando del príncipe de Gales. Sin embargo, el conflicto dio después un nuevo giro y la victoria de Enrique fue definitiva en 1369, en la batalla de Montiel. Pedro I, tras ser derrotado, murió allí en un forcejeo con su hermanastro. Según unos cronistas, Du Guesclin colaboró en el asesinato pronunciando la célebre frase «ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor». Según otros testimonios, quien ayudó a Enrique a cometer el crimen fue el noble gallego Fernán Pérez de Andrade. Asaltos a las fortalezas Tras la derrota, Fernando Ruiz de Castro trató de sostener en Galicia un frente de resistencia contra al nuevo rey. Pero a finales de 1370, Enrique II envió tropas para acabar con este foco y los mercenarios de las Compañías Blancas asaltaron las fortalezas de Castro Caldelas y Monforte. Fernando de Castro fue derrotado cerca de Lugo a comienzos de 1371. Se refugió en Portugal con unos quinientos caballeros, pero en 1373 fue obligado a abandonar este reino. En 1375 murió exiliado en la ciudad vascofrancesa de Bayona -entonces posesión inglesa-, habiendo sido despojado de todas sus títulos y posesiones. En su epitafio se escribió: «Aquí yace toda la lealtad de España». Du Guesclin, que volvió a Francia con sus mercenarios, no llegó a heredar el condado de Lemos, porque Enrique II decidió entregárselo a un pariente suyo, Pedro Enríquez.