TRIBUNA | O |
27 mar 2006 . Actualizado a las 07:00 h.VEO EN una tertulia de la televisión local al recientemente elegido representante del Colegio de Médicos provincial, médico en el ambulatorio de Monforte, pidiendo al PSOE, a través del delegado de Sanidad, que vuelva a estudiar el copago sanitario. Es decir, pagar cada vez que vayamos al médico. Considera que es el camino ineludible para atajar los males de la Seguridad Social. Monforte tuvo mecenas en arte sacro, arquitectura y literatura, ¿por qué no tener paladines del copago? Me inquieta que se lo pida al PSOE, conociendo su trayectoria legislativa «salvadora» en materia laboral y de pensiones. Oigo siempre la misma cantinela del ejemplo de otros países de nuestro entorno sin acudir al dato demoledor de que estamos a la cola de Europa en gasto sanitario y en porcentaje de población empleada en los servicios sociosanitarios. Nunca pudimos alcanzar ese pelotón de cabeza porque hay una serie de estamentos políticos e intereses económicos empeñados en que no sea así. Escribir recetas a cuatro o seis manos a una población envejecida, con enfermedades crónicas, con el único control de cobrarles unos euros, no es la clase de política social que merecemos. Si miro las ferias que montan las empresas farmacéuticas (el 20% del gasto sanitario se lo llevan ellas) alrededor de los congresos médicos y comprendo la soledad, y la merma vital de las personas mayores, pienso que no podemos permitir que nadie nos meta el miedo en el cuerpo con el copago. Veo mejor al médico denunciando el escaso tiempo de visita y controlando la cantidad y calidad de la medicación de cada paciente con el apoyo de una verdadera y profesional atención domiciliaria. Espero y deseo que esta moda promovida en algunos casos por intereses financieros no sea el sentir general de los médicos de esta provincia.