Reportaje | Una iniciativa original, pero no tanto La presa más grande del Miño tenía iluminación nocturna hasta hace 15 años. Para ahorrar, la empresa dejó que los focos se estropeasen. El consorcio turístico trata de recuperar aquella idea
22 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?l consorcio de la Ribeira Sacra quiere hacer de la central hidroeléctrica de Belesar un icono turístico a base de espectáculos de luz y sonido para los que confía en tener colaboración de Unión Fenosa. La idea, con sus defensores y detractores, recordó a muchos que la presa más grande del Miño ya tenía iluminación. Hasta hace quince años, cuando los focos se apagaron. En aquel entonces hubo quien interpretó aquello como una señal visible de la pérdida de influencia del capital gallego en Fenosa, debido a la fusión con la madrileña Unión Eléctrica. Oriente Gay, el entonces jefe de la central, niega que aquello tuviese nada que ver. Ahora jubilado, Oriente Gay está convencido de que con fusión o sin ella las luces habría acabado por apagarse igual. «Al principio, la presa llamaba mucho la atención», recuerda. Como bien se publicitó en la época, cuando se llenó el embalse a principios de los años sesenta, Belesar era la quinta central hidroeléctrica más potente de Europa y la primera de las muchas que se habían construido en España para alimentar la creciente demanda de energía de los años del desarrollismo. Por tanto, parecía lógico hacer lucir aquel prodigio de la ingeniería. En sus primeros años, Belesar era todo un espectáculo e iluminarla durante la noche ayudaba a que lo fuese aún más. Jardines para bodas Pero no fueron sólo las luces. En las cercanías de la presa se acondicionaron unos jardines que durante décadas fueron incluso utilizados como escenario para las fotos de bodas de muchos chantadinos. Fenosa tuvo durante mucho tiempo a cinco personas empleadas únicamente en cuidar aquel pequeño parque. A mediados de los años ochenta, las cosas ya eran distintas. En palabras de Oriente Gay, para entonces la presa «ya no era ninguna novedad». Y la empresa optó por ahorrar esfuerzos y dinero. Primero dejó que se fuesen jubilando los jardineros sin cubrir sus bajas con nuevas incorporaciones. Y después, los técnicos de Belesar recibieron la orden de dejar de ocuparse del complejo mantenimiento del sistema de focos que alumbraban la presa de noche, alguno desde lugares de acceso poco menos que imposible. «Nadie tomó la decisión de apagar los focos un día y ya está, lo que se hizo fue dejar que se fuesen averiando sin repararlos», explica Oriente Gay. Quince años después, el recién creado consorcio turístico de la Ribeira Sacra quiere colocar otros focos. Y confía en que Unión Fenosa ayude a pagarlos.