TRIBUNA | O |
06 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.LA PROPUESTA de Feijoo de introducir en la Ley de Derecho Civil de Galicia una enmienda que equipare a las parejas de hecho (de igual o de distinto sexo) a los matrimonios merece una reflexión. Primero. El derecho civil gallego, como dice la exposición de motivos de la vigente Ley de Derecho Civil de Galicia -que fue aprobada durante el mandato de don Manuel Fraga- es una creación genuina del pueblo gallego, regulador de relaciones entre sujetos privados que surge a lo largo de los siglos en la medida que su necesidad se hace patente frente a un derecho que, por ser común, negaba nuestras peculiaridades jurídicas emanadas del más hondo sentir de nuestro pueblo. Pues bien, me pregunto: ¿existen en Galicia peculiaridades no comunes al resto de España en lo que se refiere a las relaciones de pareja? ¿A qué viene entonces introducir enmienda en esa materia precisamente en ese texto legal? Segundo. La regulación del matrimonio -o de las uniones de hecho- no es materia que deban regular las comunidades autónomas, y menos saltándose a la torera la Ley de Enjuiciamiento Civil y el Código Civil, como pretende la enmienda presentada por el señor Feijoo. Tercero. Que don Manuel Fraga esté ahora en Madrid no debe hacer olvidar que los que admiramos su trayectoria personal y política seguimos en Galicia y votamos. Y somos muchos. Cuarto. Por último, Galicia debe tener entre sus prioridades el fomento de la natalidad. ¡Eso sí que es urgente! Desde el mayor respeto a cada individuo, no hace falta decir que las uniones del mismo sexo no solucionan este problema. Querido presidente del Partido Popular de Galicia: rectifique. Es de sabios.