El Foro Rural asocia la caída de la renta a la falta de un modelo agrario gallego

La Voz M.??C. | LUGO

LEMOS

Ó.??C.

El colectivo recuerda que la mitad de la población activa abandonó el campo hasta el 2003 Defienden un sistema agrorural, sostenible y con identidad propia

25 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

«A realidade do noso sector agrario responde certamente a un xenuino modelo de insubstentabilidade». Es una de las conclusiones del Foro Rural Galego, que preside Julio Ulloa, y que centra básicamente su análisis en determinar las funciones productiva, social y ambiental que debe prestar el sector de acuerdo con el modelo agrario europeo. Desde el foro plantean la situación por apartados. En el plan económico, aseguran que el sector agrario gallego cumple con esta finalidad, abasteciendo de materias primas los mercados y las industrias. La única objeción vendría dada por la disminución de la renta agraria: cifrada en un 36% menos en los últimos quince años, hasta el 2000. Desde el foro tienen en cuenta los datos de la última Encuesta de Población Activa, que cifra el número de ocupados en el sector en 215.571 en el año 1995 y en 109.712 en el 2003: «En nove anos abandonou a agricultura a metade da súa poboación activa, sen que se propiciasen alternativas ocupacionais». Aseguran que esta circunstancia influye decisivamente en el despoblamiento que sufren las zonas rurales gallegas. En lo que respecta a la función social, desde este colectivo indican que el sector agrario gallego «non soamente non a cumpre, senón que a está a desenvolver xustamente no sentido contrario». Conservación ambiental Otra de las consideraciones que valoran es la función ambiental o paisajística, una pieza fundamental en la concepción de la política agraria europea. Para analizar con detalle este apartado es necesario tener en cuenta que entre 1992 y el 2001 las explotaciones de ganado vacuno disminuyeron de 113.596 a 63.411, una circunstancia que, según el foro, desembocó «nunha imaxe nidia dunha paisaxe e dun medio ambiente rural forzosamente alterados, no que as aldeas abandonadas van sendo recolonizadas polo mato que ven transformando en bouza o que, ata hai pouco, foran agros vizosos». También hacen especial hincapié en el problema que suponen los incendios forestales. Sumando cada una de las valoraciones, desde el Foro Rural Galego entienden que el desarrollo productivo y económico se consigue en Galicia «en detrimento dos eidos social e ambiental». Quizás esta conclusión ha llevado a los integrantes de este órgano a plantearse si existe un modelo agrario gallego. Identidad propia «O sector agrario galego amosa unha deriva que, lonxe de ser determinada, é eminentemente errática, ao abeiro de políticas concebidas de costas á verdadeira identidade do noso sector». Cuestionan las centradas en defender los monocultivos, primero de la leche, y actualmente forestal. Y en este sentido, inciden en que la superficie media de las parcelas de Galicia es de unos 2.000 metros cuadrados y que el 40% de la superficie del monte no genera ningún tipo de rendimiento «nin económico, nin social, nin ambiental». Desde el foro abogan por un modelo no agrario, sino agrorural, sostenible y con identidad propia teniendo en cuenta que «hoxe en día se admite que o desenvolvemento rural ten que ser a segunda pata dunha Política Agrícola e Rural Común, en troques da actual Política Agraria Común».