Un joven fue acusado de coaccionar a una ATS del ambulatorio de Pedrafita

La Voz LA VOZ | LUGO

LEMOS

Tapó la boca e inmoblizó los brazos a la trabajadora sanitaria, según la acusación Inicialmente al imputado le atribuían un presunto delito de agresión sexual

16 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

?n joven se enfrenta a una petición de un año de cárcel por un presunto delito de coacciones porque, supuestamente, tapó la boca y agarró por los brazos a una ATS del centro sanitario de Pedrafita. Los hechos ocurrieron en las primeras horas de la madrugada del día de primero de año del 2005. El acusado, al parecer, volvía de marcha. Se trata de J.?C.?D. La vista tuvo lugar ayer en el Juzgado de lo Penal número 2 de Lugo y se celebró a puerta cerrada porque, en principio, la acusación particular consideraba que el acusado podría ser autor de un delito de agresión sexual, en grado de tentativa, aunque, finalmente, giró su acusación hacia un presunto delito de coacciones. El fiscal ya en su momento había anunciado que no se podía establecer un delito contra la libertad sexual e incardinó su acusación hacia una falta de lesiones. La versión del ministerio público, basada en la denuncia que en su momento presentó la afectada, apunta a que cuando la enfermera estaba intentando abrir la puerta del centro de salud fue abordada por un individuo joven que le infundió sospechas. El acusado supuestamente le tapó la boca, al tiempo que le inmovilizaba los brazos. La ATS consiguió sacarle la mano de la boca y pudo gritar. Ante esta circunstancia el joven huyó en un vehículo. En posteriores declaraciones, la afectada explicó que el asaltante no le hizo ningún tipo de daño y que tampoco le intentó tocar en ningún sitio especial. Ante estas manifestaciones, la acusación pública concluyó en su momento no se podía imputar al acusado un delito contra la libertad sexual «porque las declaraciones de la víctima son concluyentes». Finalmente, el fiscal optó por atribuir al imputado de una falta de lesiones, teniendo en cuenta la descripción efectuada por el forense tras reconocer a la trabajadora. Por la misma reclamó la imposición de dos meses de multa a razón de seis euros diarios. La acusación particular fue ejercida por el letrado del Servicio Galego de Saúde (Sergas). La versión difería inicialmente de la del fiscal porque reseñaba que el acusado se presentó en el ambulatorio preguntando si podía pasar al baño y, en un momento dado, se rompió la llave de la puerta razón por la que la víctima tuvo que ir por un lateral del edificio para intentar entrar por una ventana. Supuestamente fue seguida por el acusado que acabó por inmovilizarla y taparle la boca. Ante esta situación, la trabajadora sanitaria comenzó a forcejear hasta que logró liberarse. Seguidamente comenzó a correr y el imputado montó en un coche y escapó. La víctima tuvo tiempo a apuntar el número de la matrícula. Por los hechos, la acusación particular solicitó la imposición de un año de cárcel y una indemnización de 6.000 euros.