Reportaje | 400 aniversario de un hecho hoy poco conocido El conde Pedro Fernández de Castro fue uno de los promotores de la conquista española del célebre archipiélago indonesio, llevada a cabo hace ahora cuatro siglos
14 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?l año pasado, con ocasión del cuarto centenario de la publicación del Quijote, salió a relucir repetidamente la relación que mantuvo el séptimo conde de Lemos con Cervantes. Este año se cumple el centenario de uno de los hechos que más celebridad dieron en su tiempo -bastante más que sus actividades de mecenazgo- al aristócrata monfortino y que sin embargo es mucho menos conocido en la actualidad. El 5 de enero de 1606 zarpó de las Filipinas una flota de guerra con la misión de conquistar las islas Molucas, un enclave muy codiciado por las potencias coloniales de la época. Uno de los principales promotores de aquella expedición fue Pedro Fernández de Castro, que por entonces ocupaba el cargo de presidente del Consejo de Indias, un importante organismo encargado de supervisar la administración de las posesiones españolas de ultramar. El proyecto de incorporar estas islas a las dominios de la Corona española ya databa de mucho tiempo atrás, pero todos los intentos realizados hasta entonces habían fracasado. A partir de 1599, la Compañía Holandesa de Indias empezó también a realizar incursiones en la zona, provocando una alarma creciente tanto en la metrópoli como en las Filipinas. El gobernador de esta colonia, Pedro de Acuña, insistió para que se hiciesen nuevos esfuerzos y encontró un apoyo firme en el conde monfortino, quien utilizó toda su influencia para conseguir que se promoviese otra expedición de conquista. La ocupación de dos importantes enclaves moluqueños por los holandeses ayudó a acelerar estos planes. Pedro Fernández de Castro participó de forma directa en los preparativos, aunque no tomó parte en la campaña. Para la expedición se reunieron 36 barcos y se reclutaron unos 3.000 hombres, que se dirigieron a las Filipinas desde la Península y desde México. Tras una navegación bastante accidentada y diversos contratiempos -entre ellos, el naufragio de la nave capitana-, la flota logró conquistar en abril la plaza fortificada de Ternate, uno de los puntos estratégicos más importantes de las Molucas, y la mayor parte del archipiélago quedó bajo control español. El hecho tuvo una gran resonancia y ayudó considerablemente a Pedro Fernández de Castro en su carrera política. El dominio de las Molucas, sin embargo, no fue completo, ya que los holandeses no fueron totalmente expulsados de la zona y pronto empezaron a recuperar terreno. Las últimas guarniciones españolas abandonaron las Molucas en 1663. La proyectada colonización de este archipiélago, por tanto, se redujo en realidad a una larga ocupación militar. Los únicos vestigios que quedan hoy de ella son las ruinas de algunos fuertes en las islas de Ternate y Tidore.