PUNTO DE VISTA | O |
19 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.BIEN DISTINTAS van las cosas en la ciudad de Monforte de Lemos y en la Villa de Sarria. Repase si no el lector la prensa de ayer y podrá comprobarlo. Mientras en la ciudad del Cabe se atisban unos meses de alta tensión municipal y no parecen ir sobre ruedas, a pesar de la lucha por la obtención de la concesión de un servicio urbano de transportes que ha de ser a todas luces deficitario, en la villa que bañan las aguas del Sarria resulta que se hacen importantes operaciones especulativas con una moneda tan desconocida por estos pagos como el dinar iraquí. La diferencia salta a la vista, los monfortinos -ciudadanos por mor de un real Decreto de 1898- persisten en el empeño del enfrentamiento y de la trifulca política local y los sarrianos -simples villanos por gracia de Alfonso IX en el siglo XIII- en tal dimensión no se cuecen por aquí menos habas que en el sur de la provincia y nos dedicamos a operaciones que para sí quisieran los promotores de la opa sobre Endesa. Nadie da duros a cuatro pesetas es un dicho que debe de ser aplicado como máxima en cualquier operación de índole financiera. La inversión monetaria que es objeto de este comentario provoca comentarios de sorna pero también hay quien tiene envidia porque piensa en la posibilidad de que su vecino se haga millonario. En fin, si, no hace mucho tiempo, más de un sarriano resultó escaldado merced al ansia de la avaricia más superlativa con extrañas inversiones de alta rentabilidad en negocios vinculados a un cuasi imberbe avispado, no sería de extrañar que en los próximos meses otro grupo de sarrianos utilizara relucientes billetes impresos en territorio británico bien para empapelar y/o decorar las paredes de sus aposentos o bien para un fin aún más personal y con matiz ciertamente higiénico.