TRIBUNA | O |
12 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.SALIDA de un acto oficial celebrado mediado el pasado mes de octubre. Coinciden varios asistentes en informal tertulia. Uno pregunta: ¿no vino el alcalde?; otro contesta: ¿cuál de ellos?; el tercero, por más señas ex diputado del PP, responde con una mueca sonora de entrañable retranca gallega que provocó la risotada de todos. Viene a cuento tal verídica anécdota a la vista de la publicación en el periódico oficial provincial de un decreto de la alcaldía de Sarria en el que se anunciaba la ausencia del titular -al menos titular legal- por motivos personales durante unos días y, por tanto, la delegación de funciones en la teniente alcalde. La fecha del decreto es del 28 de octubre, los días de ausencia entre el 29 de octubre y el 1 de noviembre y la publicación, del 10 de noviembre. Cabe preguntarse para qué sirve un anuncio de algo futuro que ya es pretérito. Cierto es que son las cosas de la burocracia, pero también de la más absoluta falta de previsión y de tomarse las formalidades a plena chirigota. No es de extrañar que la ciudadanía en general tenga en muy baja estima a la clase política, como tampoco es de extrañar que los políticos jueguen a contar mentiras tralará, como hacíamos los escolares cuando íbamos de excursión en plan del futuro Cuéntame como pasó. Y ahora nos encontramos con los problemas derivados del cambio de gobierno autonómico en la suspensión de ejecución de convenios -en la que pagarán justos por pecadores- que ha soliviantado, de momento, al primer espada municipal. En el horizonte se atisban nubarrones e incluso la recanalización del conducto por el que habrá de discurrrir el espermatozoide para fecundar el óvulo que podría dar lugar al parto de otro engendro -Terra Galega- con el que apostar en las municipales del 2007 para mantener parcelas de poder.