La comarca bajará por primera vez de los 16.000 habitantes el año próximo

Carlos Cortés
Carlos Cortés CHANTADA

LEMOS

ALBERTO LÓPEZ

Chantada se aleja sin parar de la cota de los 10.000 vecinos que perdió en 1999 Las cifras aún no oficiales del 2005 certifican que el declive demográfico continúa

12 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

?l declive demográfico parece tener cuerda para rato en la comarca de Chantada. Las cifras aún provisionales del padrón de este año suman 219 nuevas bajas en Chantada, Taboada y Carballedo. Si las cosas siguen a este ritmo, la comarca bajará el año que viene por primera vez de los 16.000 habitantes. Las proyecciones experimentales del Instituto Galego de Estatística advierten que con estos datos en el año 2017 vivirán en estos tres municipios menos de 14.000 personas. Chantada perdió la cota de los 10.000 vecinos en 1998. Desde entonces, los padrones de los tres municipios han ido adelgazando progresivamente y sin pausa. Entre los tres perdieron en estos siete años cerca de 1.700 habitantes. Hoy viven en Taboada 600 personas menos que entonces, en Carballedo 350 menos, y en Chantada casi 700 menos. Los últimos datos ratificados oficialmente por el Gobierno central y la Xunta son los del 1 de enero del 2004. Sin embargo, los ayuntamientos disponen ya de las cifras actualizadas a 1 de enero de este año, aunque todavía no han sido presentadas en público. Como era de esperar, los tres municipios perdieron población entre el primer mes del 2004 y el del 2005. Y el descenso mantiene poco más o menos el ritmo habitual del último lustro. En estos momentos, la comarca de Chantada tiene 16.074 habitantes. Salvo milagro demográfico, el año que viene bajará de los 16.000. Las cifras de los últimos años alejan cada vez más a Chantada del objetivo de recuperar los 10.000 habitantes que dejó de tener en 1998. Tampoco Taboada lo tiene mejor para aspirar a recuperar algún día los 5.000. Al contrario, su peso demográfico cada día se acerca más al de Carballedo, al que aún le quedan unos años antes de preocuparse por bajar de los 2.000 empadronados, barrera que obliga a revisar los transferencias de fondos del Estado a las arcas municipales y el número de concejales de la corporación local.