Por el viejo camino de A Eirela

C. Rueda | F. Albo MONFORTE

LEMOS

CARLOS RUEDA

Una ruta tradicional de Sober permite contemplar espectaculares paisajes del Sil La senda fue utilizada para acceder a las viñas y para transportar madera

05 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

El viejo camino de A Eirela fue muy utilizado, en tiempos, por los vecinos de la localidad soberina de Paradela para acceder a los viñedos que había en esta zona de la ribera y también para ir a bañarse y pescar en el lugar de O Rigueiral, en la misma desembocadura del arroyo de Algueira en el Sil. También fue de utilidad para las actividades madereras que se desarrollaron antaño en esta zona. Por este camino subían toradas de madera de hasta sesenta kilos de peso y que eran cargadas a hombros entre dos personas. Lo más penoso era subirlas desde la propia orilla del río Sil, única zona donde podían obtener este tipo de madera, hasta el pueblo de Paradela por un camino estrecho y con fuertes pendientes. Normalmente ya se preparaban las vigas de madera en el mismo lugar donde eran cortadas. De esta forma aliviaban el peso de estos troncos de madera y se hacía más llevadero su transporte. El antiguo camino puede ser recorrido hoy como una breve e interesante ruta de senderismo, de carácter sobre todo paisajístico. El camino parte de la aldea de Paradela, situada a trescientos metros de Santiorxo. A los pocos metros de salir de la aldea pasa a la altura de la Casa da Fonte, una vivienda centenaria, en la que llaman la atención unos extraños grabados en el dintel de la puerta de entrada principal. A pesar de haber sufrido varias reformas, el estado de conservación de esta antigua vivienda rural es bastante deficiente. A continuación el camino bordea un incipiente bosque de robles y después da un giro a la derecha para salir de este espeso y joven robledal. A la izquierda ya se divisa el arroyo de Algueira, que discurre muy encajonado entre enormes peñascos. Hace varias décadas, el arroyo alimentaba siete molinos harineros, hoy todos abandonados y en mal estado de conservación. El camino, convertido recientemente en una ancha pista de tierra, inicia en esta zona un suave descenso que se hará más acusado a medida que se avanza por él. En el kilómetro 1,3 la senda da un brusco giro a la izquierda. De este punto parte un camino de acceso -a mano izquierda- hacia unas extensas parcelas de viñedos, que llegan hasta las proximidades del arroyo de Algueira. Esta zona vitícola es conocida como Viñas do Regato de Muíños, y en ella todavía quedan restos de viejas construcciones, antiguas bodegas y rústicos depósitos de granito donde se almacenaba el agua, bien para regar las vides o bien para disolver las piedras de sulfato. El sendero continuaba después hasta las proximidades del arroyo de Algueira, corriendo paralelo al cauce hasta su desembocadura en el Sil. Actualmente se encuentra cerrado por la maleza y no puede recorrerse en toda su extensión. Si se sigue andando de frente por la pista de tierra, al cabo de otros doscientos metros de recorrido, se llega al lugar de A Eirela. Aquí el terreno tiene una pendiente extrema y fue aprovechado metro a metro, mediante abundantes socalcos, para la plantación de viñedos. Incluso hubo que acondicionar el terreno por la fuerte pendiente existente. Una parte de de estas viñas se encuentran anegadas bajo las aguas del río Sil, desde que se construyó el embalse de Santo Estevo. Eran conocidas como las Viñas de Santomé. Panorama espectacular De esta corta ruta paisajística, lo más sobresaliente son sin duda las vistas panorámicas que ofrece durante la mayor parte de su recorrido. Sobre todo son muy espectaculares las que se dominan desde el mirador natural de A Eirela. Desde este lugar se divisan unas vistas privilegiadas de los miradores de Cadeiras, Santiorxo, Os Cotarros y el Cañón del Sil, que discurre en esta zona entre estremecedores barrancos de piedra, con caídas verticales hasta la misma orilla del río. En estas altas y escarpadas paredes paredes se desarrolla una vegetación, íntegramente mediterránea, que parece desafiar las leyes de la gravedad.