?l centro de día para la tercera edad de Chantada empezará a funcionar hoy a pleno rendimiento. Los primeros cinco usuarios estrenaron este nuevo servicio el miércoles. Ayer entraron otros cinco, y los cinco restantes lo harán hoy por la mañana. Los quince recibirán por la tarde la visita del alcalde, Manuel Varela, y la concejala de Asuntos Sociales, Dorotea Gómez, en las dependencias de la parte de la antigua escuela hogar de las monjas mercedarias en la que fue acondicionado el centro. El cento de día abre, finalmente, entre las doce del mediodía y las ocho de la tarde. La primera propuesta del Ayuntamiento y de la Cruz Roja, la entidad a la que le fue concedida su gestión, planteaba la apertura entre las diez de la mañana y las seis de la tarde, pero la mayoría de los usuarios prefirieron retrasar el horario para entrar y salir más tarde. Las instalaciones están atendidas por una psicóloga, una enfermera y dos trabajadoras sociales. Los usuarios pueden permanecer en el centro durante las ocho horas de apertura diaria o durante la mitad, y en función de eso pagan más o menos a final de mes. Sus entradas y salidas están controladas de acuerdo con ellos y con sus familias, y los que están a horario completo comen y meriendan en el centro. De las comidas se encarga una empresa de cátering de Lugo contratada por la Cruz Roja. Los menús se elaboran con la supervisión de un nutricionista y en función del régimen alimenticio más adecuado para cada uno de los ancianos. El Ayuntamiento gestionó con el Sergas a través de personal del centro de salud la posibilidad de que el centro pudiese contar con asistencia médica específica, pero finalmente no podrá ser. Comprar un minibús Por ahora, del traslado de los ancianos al centro y desde allí a sus casas tienen que encargarse sus familias. Pero la Cruz Roja y los responsables municipales tratan de lograr dinero suficiente entre empresas locales y entidades financieras para adquirir un minibús que sería utilizado para traer y llevar a los usuarios, previo pago de un sumplemento de veinte euros mensuales. Por ahora, tienen ya el compromiso de La Caixa, que garantizó una aportación de 3.000 euros, y esperan contar también con el apoyo de la cooperativa Icos. En la decoración del interior del centro colaboraron las propias monjas y los establecimientos Ramil y Obradoiro de Marcos.