Un monumento natural de 200 millones de años de antigüedad

La Voz

LEMOS

ALBERTO LÓPEZ

22 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?a célebre Guía de Galicia de Ramón Otero Pedrayo, publicada por primera vez en 1926, ya prestaba especial atención a la geomorfología del territorio gallego, sin olvidar desde luego la de las tierras de la Ribeira Sacra. El escritor y geógrafo ourensano concedía especial valor a los paisajes del valle del Sil, con «el reborde abrupto del país de Lemos» a un lado y «los abombados derrames de la sierra de O Eixe y las Medas y la sierra de A Moá y Cabeza da Meda» en la margen opuesta. Otero denominó «tramos heroicos» a los parajes más espectaculares del Sil, de «áspera y juvenil escultura», cuya historia geológica se remonta a los tiempos de los dinosaurios. Los orígenes del gran surco fluvial coinciden aproximadamente con los comienzos del período jurásico. En esos tramos de mayor espectacularidad, las paredes del Cañón del Sil están formadas sobre todo por rocas graníticas de diferentes tipos. La naturaleza del terreno es prácticamente igual en las dos márgenes del río. Pero en Augasmestas, donde inicia su recorrido uno de los catamaranes turísticos, poco antes del comienzo del cañón, el material que predomina en ambas orillas del cauce son las rocas pizarrosas. Al recorrer el cañón es posible apreciar diversas peculiaridades geológicas. A la altura del embalse de Santo Estevo, el río se cruza con una banda de cuarcitas formadas en el período precámbrico, hace por menos 580 millones de años, es decir, que tienen más del doble de la edad del propio cañón. Estas rocas, que aparecen acompañadas por esquistos y cuarcitas, forman parte del mismo gran plegamiento que puede verse en la localidad quiroguesa de Campodola, denominado técnicamente sinclinal de O Courel-Penalba, una enorme formación geológica que se extiende a lo largo de muchos kilómetros, pero que sólo se hace visible en determinados puntos. Al oeste del embalse de San Pedro afloran las metavulcanitas, otro clase de rocas sumamente antiguas, formadas hace unos 560 millones de años.