TRIBUNA | O |
11 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.AL leer las breves biografías de los candidatos que luchan por un puesto en el Hórreo, podemos comprobar el afán engrandecedor de tales aspirantes. El aval de las titulaciones académicas resulta a veces tan curioso que nos recuerda los presentados en su día por un tal Luis Roldán. Nadie en aquel entonces se preocupó de efectuar una comprobación acerca de la realidad de dichas atribuciones y así nos fue. No digo yo que las titulaciones que se invocan sean o no acordes con la realidad, pero hay circunstancias tan curiosas como las que al autor le recuerdan la expresión biográfica de un antiguo candidato que «cursó estudios de Derecho» en evidente eufemismo, por cuanto no es lo mismo cursar estudios que terminarlos. El desprecio de días pasados de Núñez Feijoo al muñidor Pepiño Blanco resulta bien significativo. Invito al lector a repasar tales biografías y, amén de divertirse, verá cómo la capacidad de simulación alcanza límites insospechados, ya que se confunden titulaciones con profesiones, el ejercicio de éstas con aquellas y siempre con afán de aparentar lumbreras. Dime de qué presumes y te diré de qué careces. Y omitamos pronunciarnos sobre el runrún que, como un viejo fantasma, recorre la comarca de Sarria, algo que nos resistimos mucho a creer, pero que, de confirmarse, sería un auténtico terremoto.