Una fuente de polémica en Monforte

Luis Díaz
Luis Díaz MONFORTE

LEMOS

ROI FERNÁNDEZ

La estructura de granito inaugurada en 1997 en la plaza de España tiene los días contados El llamativo diseño elegido para el surtidor fue motivo de controversia desde su instalación

08 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Llegó rodeada de polémica y todo apunta a que se irá de la misma manera. Una fuente tan llamativa como aparatosa se convirtió en octubre de 1997 en el eje sobre el que se articula el devenir cotidiano de la plaza de España. La reforma de esta parte del casco histórico, concebida por el gobierno municipal del PP y apadrinada por la Xunta en tiempos de Cuiña, fue saludada por los vecinos de Monforte con división de opiniones. Para unos era el colmo de la modernidad, lo nunca visto. Otros, posiblemente la mayoría, se echaban las manos a la cabeza ante un diseño que no terminaban de digerir. Siete años después, la alianza BNG-PSOE que ahora rige los destinos del Ayuntamiento, prepara una nueva remodelación. La fuente de la discordia no entra en sus planes. Las explicaciones que ofrecieron en su día en la prensa los arquitectos responsables del último proyecto de remodelación de la plaza de España no contribuyeron, precisamente, a resolver la controversia. La fuente, según sus propias palabras, representa «unha unidade arquitectónica elemental en forma de prismas» de la que se echó mano porque otro diseño más tradicional «levaría moito tempo e tiñamos un plazo de execución limitado». Un vistazo a la hemeroteca pone de manifiesto que la pregonada «originalidad» de la nueva fuente de granito levantó ampollas. María Elena Hermida, hija del que fuera cronista oficial de Monforte, Manuel Hermida Balado, escribió entonces desde su exilio madrileño una carta abierta al alcalde en la que pedía «la sustitución propia y adecuada de esta fuente central, situada en pleno corazón de la plaza de España, por otro monumento y otra fuente más acorde y en armonía con el conjunto y el entorno. Otra quizá más clásica, más nuestra, que respete el fondo estructural de dicha plaza que, a mi modo de ver, aún conserva su rancio abolengo galaico por mor del crucero y las escalinatas». Vaticinaba María Elena Hermida que, si el Ayuntamiento no lo remediaba, la fuente podía a llegar a representar «la pesadilla cotidiana de los monfortinos». Muchos vecinos sólo asumieron que la pieza de granito anclada en el mismo centro de la plaza de España era un surtidor cuando comenzó a echar agua. A partir de ahí, comenzaron las especulaciones sobre el significado último de los prismas que coronan la estructura y que algunos asociaron a una baraja de naipes. Con el tiempo quizá no se haya convertido en una pesadilla para los monfortinos, pero sí lo es para los fontaneros municipales, que acuden día sí día también a subsanar las averías que se producen en el bombeo de agua al surtidor. El pasado fin de semana surgió un nuevo inconveniente: un vagabundo ha elegido la fuente para hacer sus necesidades.