La eclosión de la seda en Monforte

Manuela Sáez MONFORTE

LEMOS

ROI FERNÁNDEZ

Crónica histórica | Los mecenazgos del séptimo conde de Lemos Pedro Fernández de Castro impulsó una verdadera industria local al atraer a la villa a maestros procedentes de otras latitudes mediante ventajosas condiciones económicas

13 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

En este año se cumple el cuarto centenario de la publicación de El Quijote, y en muchos lugares de España se está festejando este hecho relevante. Los Amigos del Patrimonio de Terra de Lemos estamos trabajando para participar en esta conmemoración con actos culturales que tengan lugar en nuestra ciudad, toda vez que Cervantes dedicó a don Pedro Fernández de Castro, séptimo conde de Lemos, el segundo tomo de la «novela por excelencia». Este ilustre noble, no fue solamente un mecenas de escritores de la época, además fue un personaje comprometido con el desarrollo deactividades industriales encaminadas a beneficiar a sus vasallos monfortinos como se pone de manifiesto por su interés en promocionar la industria sedera en la zona. La manufactura de la seda ha sido muy valorada desde la antigüedad por ser un tejido muy resistente y por tener especial aptitud para el teñido, además de ser un artículo muy bello. Los primeros que conocieron la técnica de su elaboración fueron los chinos. En España se introdujo a través de los musulmanes, y en su fabricación siempre destacó la ciudad de Murcia, entre otras, desarrollando esta actividad durante siglos. La materia prima empleada en la fabricación de este textil es un filamento que segregan los gusanos de la morera. Una vez conseguida la fibra se procede al delicado proceso del teñido que se realizaba cuando ésta ya se encontraba enmadejada. Se sumergían las madejas en unos recipientes donde se había disuelto una substancia que servía para fijar los colores (alumbre, sales potásicas, etc.). Los colores básicos eran el rojo, el amarillo y el azul. El rojo se obtenía de la cochinilla mejicana (después del descubrimiento de América) y de las encinas; el amarillo del azafrán, del agracejo y de la gualda; el azul se obtiene del añil. El teñido era un proceso muy importante porque de la utilización de los materiales apropiados dependía la calidad de la seda. La producción española tuvo su auge a fines del siglo XV y principios del XVI. Durante el reinado de Felipe III decayó por las medidas poco afortunadas de expulsar a los moriscos, que eran los que se dedicaban, en gran medida, a su manufactura. (Cristina Partearroyo, «Textiles», Historia de las Artes Aplicadas e Industriales en España , Madrid, 1987). En una carta que el conde dirige desde Madrid a Pedro de Valcárcel, su contador en Monforte, el 4 de enero de 1618, le manifiesta un ambicioso proyecto destinado a promover y a impulsar, en esta tierra, la manufactura textil sedera. Dice textualmente en su misiva: « ... pues del ha de resultar tan gran Beneficio a todos los della y que no se pierda tiempo sin que se empiece desde Luego y assi combiene que en recibiendo esta pongays en execucion todo lo que os escribe Diego de Losada en la carta que aqui se os embia adereçándo y cultivando la tierra en la forma que en ella se os advierte ...». El conde le comunica que tiene especial empeño en que la empresa tenga éxito y, para ello, debe poner mucho interés en su cumplimiento. Artesanos de Murcia En otra carta escrita el 10 de marzo, le dice que para llevar a efecto esta empresa había contratado los servicios del especialista murciano Pedro Soler y de su hijo, para plantar moreras en la comarca de Monforte y para enseñar el oficio de fabricar seda a sus vasallos. Concertó con ellos el sueldo anual de 1.540 reales y 24 fanegas de trigo que se distribuirían en doce mensualidades, entregándole un mes anticipado a su llegada, y les buscaría casa donde vivir. Por otra parte, le encomienda se encargue de hacerles la vida confortable para que se fuesen acostumbrando «a la tierra pues por ser tan forasteros sera necesario mirar mucho por ellos». Les acompañará a reconocer los terrenos de la zona con el fin de elegir los más idóneos para plantar los árboles, les proveerá de todas las herramientas que solicitasen y «las demas cosas que fueren necesarias para la cultura destos Arboles». Puso especial hincapié en «procurar que algunas personas de entendimiento y caudal vayan aprendiendo destos hombres esta profesion pues ansi se conseguira mas enteramente el fin que se pretende de introducir este trato no solo en la tierra sino tambien en los vezinos dell». Pide se le informe de la cantidad de moreras que se podrían plantar en la comarca de Monforte.