Hablar por teléfono a la vez que se conduce está sancionado con 90 euros, pero lo peor es que aumenta notablemente el riesgo de un accidente, ya que según los estudios, alrededor del 30% de los registrados están relacionados con el uso del móvil, equiparándose casi con el exceso de alcohol, según recordaron el subdelegado del Gobierno y el jefe provincial de Tráfico. De acuerdo con el mismo estudio, tras un minuto y medio de conversación telefónica el conductor ya no percibe el 40% de las señales de tráfico. Aunque hay diferentes grados de peligrosidad, según el aparato empleado, destacaron que incluso los denominados «manos libres» resultan peligrosos, si bien están autorizados. Souto advirtió igualmente de la peligrosidad para los peatones que supone cruzar la calzada a la vez que se habla por teléfono.