La iglesia carece de cualquier señalización pese a su excepcional valor arqueológico El templo encierra varias piezas únicas de finales del Imperio Romano y la alta Edad Media
08 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?a iglesia de Santa María de Temes, en el municipio de Carballedo, muy cerca de Os Peares, no se diferencia a primera vista de muchos otros templos parroquiales del sur lucense. Tampoco está muy promocionada desde el punto vista turístico. En las carreteras que conducen a la localidad desde Chantada, A Barrela, Castro de Carballedo y otras poblaciones de la zona no hay ninguna señalización que indique el carácter especial de este lugar. Sin embargo, la iglesia de Temes encierra todo un museo y ocupa un lugar destacado entre el abundante patrimonio histórico de la Ribeira Sacra. En ella se conserva una colección de piezas arqueológicas tan valiosas como poco comunes -entre las que figuran algunos los testimonios más antiguos de la difusión del cristianismo en Galicia- que desde hace bastantes años despierta el interés de numerosos investigadores, incluso extranjeros. El buen estado de conservación que presenta actualmente este tesoro arqueológico se debe sobre todo al párroco de Temes, Segundo Capón, que se preocupó de sacar a la luz estas piezas y de darlas a conocer a los especialistas. El veterano sacerdote, que sigue al frente de la parroquia, se presta de buena gana a guiar a los visitantes y a proporcionarles una explicación detallada. Una de las primeras cosas que llaman la atención al entrar en la iglesia es una lápida visigótica embutida en uno de los muros con un texto en latín relativo a la consagración del primitivo templo en el año 805. Relieves y lápidas Pero por el templo están repartidos otros elementos más antiguos procedentes al parecer de un mausoleo que existió en este lugar en los últimos tiempos del Imperio Romano. Un relieve de granito, también incrustado en un muro, muestra la imagen simbólica de una paloma. El actual altar de la iglesia está sostenido por dos grandes capiteles esculpidos, de origen igualmente romano. En una pared del ábside se ve otra lápida con la leyenda Fides, spes, caritas (Fe, esperanza, caridad), que los arqueólogos consideran como la más antigua inscripción cristiana gallega. La pieza más espectacular, sin embargo, es la tapa de un sarcófago paleocristiano de mármol que se encuentra embutida sobre el arco que separa el ábside del cuerpo principal de la nave. en la que fueron esculpidas varias escenas bíblicas. Este relieve es por ahora la muestra de arte cristiano más antigua de Galicia. Junto a estas piezas, todas ellas de excepcional valor, la iglesia conserva otros elementos de gran interés pertenecientes a épocas muy posteriores. Destaca especialmente entre ellas un retablo barroco, procedente del municipio de A Peroxa, en el que fue incluido un sagrario bastante más antiguo. El retablo oculta además unas pinturas murales que datan probablemente del siglo XVI. Estos elementos fueron restaurados hace una década, cuando se realizaron las obras de acondicionamiento del templo.