Terra adentro Representantes de las más variadas tendencias ideológicas hallaron un firme punto de convergencia en torno al plato típico más célebre del sur lucense
07 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?eguro que ustedes conocen de sobra aquella frase de Churchill acerca de que la política crea extraños compañeros de cama. Las fiestas gastronómicas también dan pie a compañerismos cuando menos curiosos, sobre todo en años tan agitados como éste en el terreno electoral. Para convencerse de ello sólo había que observar el pasado domingo cómo estaba el ambiente en la Festa do Caldo de Ósos de Taboada . Con sólo echar una ojeada al público, la vista descubría toda una muchedumbre de políticos. Algo normal en estas fiestas, dirán algunos. Sí, pero en esta ocasión los había de todos los colores y tendencias, lo que ya no es tan frecuente, y además estrechamente mezclados. Dicho de otro modo , entre el público se cocinó un sabroso caldo político con ingredientes de todas clases. ?ntre las poco frecuentes estampas que yo mismo pude ver en Taboada, destacaré una a modo de ejemplo: el delegado provincial de Sanidade, Dámaso López , departía animadamente con el antiguo presidente provincial del PP, José Luis Iravedra , y con el alcalde de Monforte, Severino Rodríguez . Todo un ejemplo de camaradería y buen rollo. Las rivalidades electorales y demás desavenencias deben quedar a un lado de vez en cuando y qué mejor momento que una cálida y tonificante celebración gastronómica para confraternizar por encima de las siglas y las ideologías. ?lamó la atención en Taboada el elevado número de representantes socialistas que se movieron entre el público, habida cuenta de que el municipio gobernado por José Ramos Ledo es por ahora un sólido bastión popular. El portavoz socialista local José Manuel Dono Pacín se codeó con el subdelegado del Gobierno, Jesús Otero , los parlamentarios Luis Ángel Lago Lage e Ismael Rego y el concejal monfortino José Tomé , entre otros. Por cierto, el PSOE instaló a la entrada del recinto una furgoneta con megafonía que emitía mensajes a favor de la Constitución Europea. Aunque esta improvisada y llamativa mezcla de exaltación gastronómica y propaganda quizá no gustó a todo el mundo, parece que nadie se quejó. ?o que sí gustó a todo el mundo, indudablemente, fue el protagonista del día: el tradicional y reconfortante caldo de ósos. Los políticos de todas las tendencias coincidieron en poner buena cara cuando tuvieron en sus manos la cunca de caldo. La actitud francamente positiva que mostraron la diputada chantadina Susana López Abella y el conselleiro Xosé Manuel Barreiro fue idéntica en los representantes de todas las formaciones. Está claro: si la política a veces nos divide, la gastronomía siempre nos une.