Estupideces municipales

J. GARCÍA BERNARDO

LEMOS

PUNTO DE VISTA | O |

29 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

ALGUNO TENDRÍA que ser y le ha tocado en suerte a Guitiriz. Ya podemos los gallegos solicitar en nuestra tierra que los infantes reciban el bautismo civil. O sea que nada de cuestiones de fe ni eclesiásticas, las aguas del Jordán podrán ser deslizadas por la cabeza de los imberbes sin recordar a San Juan Bautista sino a la alcaldesa socialista de un municipio lucense que hasta ahora era conocido por sus aguas -curiosa coincidencia- y por las tortas de maíz. Lo más peculiar del caso es que la justificación de la regulación de tal sacramento por la vía civil es la concurrencia de causa de necesidad. Al autor lo que le parece es que estamos ante una auténtica necedad. No solo en ayuntamientos con alcaldes socialistas acontecen curiosas iniciativas sino que también, faltaría más, suceden en los términos dirigidos por los populares. Vean sino el caso de Láncara, donde in extremis se ha quedado en el tintero el contar con un jefe de protocolo. Ya me dirá el lector la necesidad que tiene Láncara de que su ayuntamiento tenga un pomposo jefe de protocolo. Quizás la misma necesidad de que en el de Guitiriz se acoja en sociedad a los infantes. Y no hablemos de eventos gastronómicos de lo más variopinto, ya sea con visa oro -como en Viveiro- o sin ella, pero a cuenta del erario público, erario que luego no puede hacer frente a obligaciones de otras índoles como es el caso de Sarria, consistorio éste en el que se producen debates plenarios de auténtico circo. De lo que estamos necesitados es de políticos ya no solo consecuentes con la ideología que dicen profesar sino mínimamente coherentes en sus planteamientos. De políticos alejados de la pompa y acerca de los que, llegado el caso, se les pueda aplicar una extremaunción, eso sí por vía civil, que suponga su alejamiento de la gestión pública.