LA TRIBUNA | O |
16 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.EN LOS pueblos marineros la tragedia de la desaparición de alguna persona cuando está faenando en alta mar está desgraciadamente al orden del día. Cuando eso sucede lo que pide al mar la familia del desaparecido es que devuelva el cuerpo para poder enterrarlo en un lugar en el que poder recordarlo. Las personas que no viven en puertos de mar no comprenden la crudeza de esta situación al no experimentarla ni en carnes propias ni en las de allegados. Lo más similar es cuando alguien desaparece sin dejar huella como ha ocurrido con el vecino de Paradela Amadeo Fernández. Un mes después de su desaparición su familia continúa sin tener la más mínima pista sobre su paradero. En este caso no se puede hablar de desinterés por parte de vecinos y autoridades. Desde el primer momento Concello, Guardia Civil y vecinos pusieron todos los medios a su alcance para localizar al anciano desaparecido, desgraciadamente sin resultados. A pesar de la carencia de noticias -es lo peor en estos casos- nadie se ha dejado llevar por el desánimo y mañana harán un último esfuerzo por encontrar a Amadeo. Centenares de personas participarán en una búsqueda en la que ganas e ilusión van a ser los dos motores más potentes que los moverán para encontrar a Amadeo. En Mosteirovello, muy lejos de la costa, comprenden muy bien el sentir de los marineros. Ojalá que aparezca Amadeo y su familia pueda desahogarse y soltar toda la angustia que lleva dentro desde hace treinta días. Encontrar a su familiar es ahora mismo su única ilusión y merecen cumplirla.