Intensa discusión en el primer pleno sobre el plan de encauzamiento

LEMOS

ALBERTO LÓPEZ

El edil del BNG, Xosé Luis Castro, eludió entrar en el debate debido a su intensidad El alcalde tuvo su actuación más tajante en el periodo que lleva al mando del Concello

09 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

La inclusión en el orden del día de un punto relacionado con el plan de encauzamiento aventuraba polémica y la verdad es que la hubo. A pesar de que el documento fue devuelto a Aguas de Galicia para que la empresa redactora introduzca dos modificaciones -en Ribela y el canal- la discusión entre José Antonio García, Claudio Garrido y Fernando Carlos Rodríguez alcanzó un tono elevado en bastantes momentos. Los datos técnicos, sobre los que debatieron largamente, fueron lo de menos en un debate que se centró fundamentalmente en que las partes interesadas trataban de defender su actuación ante los vecinos de las zonas más afectadas por el trazado del primer plan. El alcalde, después de recordar la importancia del plan para Sarria, hizo un repaso de los pasos que se habían seguido desde que el proyecto llegó al Concello el pasado jueves. «Es evidente que la solución que adoptaron para Ribela y para el cinturón de grandes avenidas no es la más adecuada y ya nos ratificaron que hay otras posibilidades, por ello lo remitimos de nuevo a Augas de Galicia para que se solucione. Es inconcebible que durante el fin de semana afines al PSOE alarmen a los vecinos alegando que les van a inundar sus casas», dijo José Antonio García. El portavoz del BNG, Xosé Luis Castro manifestó que era importante que se consensuara el plan de encauzamiento y el de urbanismo y solicitó que se respetaran puentes históricos que según el plan podían quedar anegados. Fernando Carlos Rodríguez hizo también un resumen de los pasos seguidos hasta contar con el plan, que recordó que suponía un coste cero al Concello y acusó con dureza al PSOE. «Hacen filibusterismo político y demagogia. Retiramos el plan para no perjudicar Ribela y mientras el señor Garrido mantiene una actuación vergonzosa a lo largo del fin de semana». Claudio Garrido defendió el derecho de su partido a informar a los ciudadanos y rechazó que hubiese alarmado a los vecinos diciendo que tendrían que ir a casa en barca. «Es imperdonable el fallo de Ribela al cargarse un plan aprobado en el 90. Lo único que pedimos es que se haga un plan que se adapte a la realidad. El problema de fondo son los caudales, por lo que desde nuestro grupo pedimos que se devuelva el documento y que se vuelva a recalcular para adaptarlo y que sea el más adecuado como se hizo en sitios como Monforte y A Pontenova». En la réplica a Garrido el alcalde mostró una contundencia que hasta el momento no había utilizado en otros plenos tan tensos como el de ayer. «Usted no admite los cálculos y descalifica a los ingenieros de la Confederación Hidrográfica del Norte que fue la que tumbó un plan que para ustedes era muy bonito, pero irreal. Cree que sabe más que los técnicos y trató de asustar a la gente este fin de semana». El siguiente turno era para Xosé Luis Castro y supuso la anécdota de la sesión. «Xa non digo nada, están todos coa misma historia de sempre e polo tanto poden seguir». Garrido rebatió las acusaciones alegando que él no cuestionaba las opiniones de los técnicos. La decisión final fue devolver el plan a Augas de Galicia.