En directo | Mejoras en los accesos causan un enfrentamiento vecinal Residentes en Vale se sienten discriminados por el Concello al tener sin asfaltar los accesos a sus viviendas, mientras que otros presumen de entradas de cemento
19 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Los fondos del Plan Galicia también se reparten en Baralla, donde los vecinos de algunas parroquias, como Vale, no están satisfechos con las obras de mejora de accesos que se ejecutaron el mes pasado. Algunos se consideran «cidadáns de segunda» al ver como sus vecinos tienen entradas y airas de cemento, mientras a sus casas «case fan falla botas para entrar». Un cartel a la entrada del pueblo reza: Programa de infraestructuras rurais e dinamización da concentración parcelaria. El vecindario sabe que las obras son financiadas con fondos públicos; de lo que no están algunos tan seguros es de que las actuaciones beneficien a todos por igual. Lo mismo piensan los ediles del PSOE de Baralla, que a principios de año solicitaron el arreglo de los accesos en este pueblo, del que es vecina Zoila Caloto. Tiene 79 años, vive sola y necesita frecuentemente de atenciones médicas por varios problemas de salud. Ayer, se mostraba muy molesta con el alcalde, a quien le pidió a finales del pasado mes que ordenara el asfaltado de un tramo de unos 200 metros que separan la carretera principal de su vivienda y de otras dos: «E pregunteille, Manolito, e ¿que pasa co meu camín? Deixoume prantada coma se fose un pequeno». Conducir por el embarrado camino resulta incómodo para quienes deben desplazarse al domicilio de la mujer, que destaca el mal estado y el estrechamiento que sufrió el camino al ejecutarse las obras de la traída del agua, actuaciones incluidas en el POL 2004 de la Diputación. A pesar de que la junta de gobierno aprobó 132.000 euros para realizar éstas en ocho núcleos, el presupuesto sólo llegará para Vale, Pousada y Condomiña, según el PSOE. Inundación A escasos metros de la casa de Zoila vive José Suazo, quien confía en que el Concello tome las medidas oportunas para impedir que el agua de la lluvia inunde su casa y algunas bodegas. Esta reclamación la presentó ante el alcalde, a quien le explicó que con las obras de la traída y el posterior asfaltado de la calle quedó anulada una cuneta por la que durante años discurrió el agua que ahora inunda sus propiedades. «O capataz da obra dixo que era un problema meu, pero eu non lles mandei que quitaran a cuneta», explicaba ayer. En un recorrido por el barrio todavía queda otra casa con el acceso sin asfaltar. En ella vive Milagros Rubio, de 79 años, y su marido, de 84 y enfermo de alzhéimer, que necesita cuidados médicos continuos. El mal acabado de la obra de la traída obliga a esta vecina a colocar plásticos en el camino para evitar que el agua entre en la bodega donde almacena patatas, cebollas y cría pollos. A diez metros de su vivienda, su vecino disfruta de un acceso a la casa y al garaje con un impecable piso de cemento. El alcalde de Baralla, Manuel González, restó ayer importancia a estos casos y aseguró que ya le había comunicado a los vecinos que sería la brigada municipal la que concluiría los trabajos.