Género | Conflicto en la sociedad cinegética Val de Lemos Jesús Pereira pide a las fuerzas de seguridad que denuncien a los participantes en las primeras batidas de la temporada de caza mayor de Monforte
02 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?uatro cuadrillas abrirán mañana la temporada de caza mayor en Monforte. Sus planes son dar batidas de jabalíes en Monforte, en montes del llamado Tecor Ribeira Sacra. Tienen todos los permisos necesarios, pero quizás esta vez no baste con eso. Todos corren el riesgo de ser denunciados. Es lo que espera Jesús Pereira, el socio que mantiene desde hace meses toda una cruzada contra las supuestas irregularidades que él atribuye a la directiva del coto. Pereira acaba de denunciar las batidas a las instituciones competentes. Su argumento es que los cazadores no son socios del Tecor Ribeira Sacra, sino de la sociedad cinegética Val de Lemos. Esto no es nada nuevo. A los cazadores de Monforte siempre les ha bastado con el carné de la sociedad Val de Lemos para cazar con todas las de la ley. Pero lo cierto es que, en estos momentos, es el tecor y no la sociedad el titular de la autorización administrativa que permite gestionar el coto, aunque ambas entidades tengan los mismos dirigentes. Esto, que en condiciones normales podría no ser más que un juego de palabras burocrático se convierte en una bomba en manos de Pereira y su guerra contra la plana mayor de la sociedad de cazadores. Desde el día 1, el servicio de protección a la naturaleza de la Guardia Civil, la comisaría de Monforte del Cuerpo Nacional de Policía y la comisaría de Lugo de la Policía Autonómica tienen constancia de las batidas de mañana y saben de los argumentos de Pereira. Él decidió plantear su denuncia por triplicado «para que no haya dudas sobre posibles competencias». Según dice, es el propio guarda del coto el que debería tomar la decisión de denunciar a todo aquel que no pueda presentar el carné del tecor. «Naturalmente, no confío en que lo haga y por eso recurro a la policía y a la Guardia Civil», afirma Pereira. Medida drástica El autor de la denuncia admite que ésta es una medida drástica, pero sostiene que es la única forma de que los cazadores de la sociedad Val de Lemos se den cuenta de que la entidad necesita un cambio de rumbo. «Me doy cuenta de que es un enorme fastidio no poder cazar, pero la gente tiene que entender que esto no es más que el resultado de la gestión que yo llevo tiempo criticando». Si las denuncias de Pereira encuentran eco, los integrantes de las cuatro cuadrillas que tenían concedidas estas primeras batidas podrían ser objeto de una sanción administrativa de la Consellería de Medio Ambiente, el único organismo competente para hacerlo.