Fernando Carlos y Garrido convierten el pleno en una discusión tabernaria

LEMOS

Los portavoces de PP y PSOE perdieron los papeles al hablar sobre el plan general urbano El intercambio de insultos y algunos tacos enturbiaron una sesión que se presumía tranquila

28 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Los 13 puntos del pleno celebrado en el Concello de Sarria quedaron en un segundo plano cuando llegó el momento de debatir la moción del PSOE en la que pedía que el Concello respetara el contrato con la empresa Monsa para la redacción del PXOM en lugar de rescindirlo como pretende el grupo de gobierno. Los portavoces del PP y del PSOE, Fernando Carlos Rodríguez y Claudio Garrido, perdieron los papeles por completo y entraron en un cruce de insultos e imputaciones que provocó que los asistentes a la sesión guardaran un mutismo absoluto para asistir impasibles a un espectáculo bochornoso con un senador y un diputado provincial enzarzados en un enfrentamiento propio únicamente de una discusión tabernaria. Expresiones soeces como «joder, carallo y coño» fueron repetidas hasta la saciedad en un combate dialéctico que no terminó en un cuerpo a cuerpo gracias a la distancia que separaba a ambos. La calentura de Fernando Carlos llegó a tal punto que calificó a su oponente como «demagogo asqueroso», aunque luego pidió al secretario que retirara el segundo calificativo del acta. También acusó a su rival de falsificar un plano. Claudio Garrido tampoco se mordió la lengua y calificó en varias ocasiones a su contrincante como «calumniador», al mismo tiempo que le retaba a que presentara una declaración de bienes en los próximos días, al mismo tiempo que él también lo hacía. El tono del debate llegó a tal extremo que ambos políticos hablaban a la vez y era imposible discernir lo que decía cada uno de ellos, a pesar del silencio sepulcral del resto de personas que estaban en la sesión. El alcalde intentó en vano parar en seco el bochornoso espectáculo, pero no estuvo tan expeditivo como requería la ocasión, y hubo que esperar a que ambos oponentes se quedaran casi sin resuello para dar paso a la votación. El acaloramiento llegó a tal punto que en la siguiente moción del PSOE Garrido no quería ni defenderla, al final lo hizo con un discurso de más de 10 minutos, que fue replicado por Rodríguez con otra extensa diatriba. Ambos políticos todavía no se dieron por satisfechos y mientras hablaban otras personas en el pleno todavía se les escuchaba rezongar por lo bajo los comentarios sobre lo sucedido unos minutos antes. El desconcierto fue tan grande durante varios minutos en el pleno que hasta una persona del aplomo y el saber estar del secretario habló de megabites para referirse a la energía eléctrica del parque eólico que se está estudiando hacer en el Monte Páramo. Lo más significativo de la discusión sobre el Plan Xeral de Ordenación Municipal es que José Antonio García dijo que ahora mismo «se encuentra en punto cero» y añadió respecto al estudio de Monsa que «no sirve para nada al ser sólo un avance de suelo rústico, faltan varios edificios en los estudios y lo afecta el cambio en la Lei do Solo». Por su parte, Claudio Garrido defendió la validez del plan, acusó al grupo de gobierno y al PP de paralizar el urbanismo en Sarria de manera voluntaria y les conminó a que negociaran el documento con una empresa a la que dijo que perseguían. PP y gobierno reconocieron que rescindir el contrato con Monsa fue una decisión política y que el portavoz socialista era el abogado defensor de esta empresa.