El secretario comarcal de UGT, Mario Docasar, confirmó ayer que el responsable local de la CIG le pidió personalmente que negociase con sus compañeros la retirada de la denuncia ante el juez de Ponferrada que desencadenó el embargo de las cuentas de Cerámicas Arias. «No puedo entrometerme en lo que decida el sindicato en otro lugar, ni pedir a unos trabajadores que renuncien a pelear por sus derechos», dijo Docasar, quien califica la actuación de la CIG de «inmoral y antisindical». Según destacó, el sindicato nacionalista no debe esperar la complicidad de UGT «con un empresario especulador que en ningún momento presentó un plan de viabilidad para la fábrica». El portavoz ugetista sostiene que la CIG de Monforte «fue engañada, o de dejó engañar por el empresario» y reivindica la legitimidad del embargo decretado en Ponferrada. Los trabajadores de León, explica, «podrían quedar sin paro e incluso fuera del fondo de garantía si no llegan a presentar la denuncia». UGT, con ocho afiliados en la cerámica O Castelo, tiene prevé convocar una reunión con los trabajadores para estudiar una demanda contra la empresa. «La situación no nos coge por sorpresa porque ya habíamos avisado hace tiempo a la CIG que los estaban engañando», dice Docasar.