Tierras comunales en la encrucijada

LEMOS

CARLOS RUEDA

Las comunidades vecinales del sur lucense se preparan para adaptarse a la nueva Lei de Montes de Galicia La legislación permitirá dedicar los terrenos a usos más rentables

04 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?as comunidades de montes de Augasmestas, en Quiroga, y Vilachá, en A Pobra do Brollón, trabajan actualmente para deslindar sus respectivos territorios. Los límites entre ambas zonas necesitan una revisión, ya que los vecinos de Vilachá perdieron en algún momento entre quince y veinte hectáreas en favor de los de Augasmestas. Esta labor de actualización es uno de los requisitos necesarios para que las comunidades de montes puedan acceder a las ventajas que supondrá la nueva Lei de Montes de Galicia, aún en curso de elaboración. La nueva legislación obliga a las comunidades a elaborar un documento -denominado oficialmente instrumento de xestión forestal - en el que figuren los recursos aprovechables de cada territorio. En el sur lucense ya cumplieron este trámite varias comunidades, mientras que otras están aún en plena labor. Entre los responsables de las comunidades de montes, la nueva ley es considerada como un importante avance, ya que devolverá la gestión de las tierras comunales a los vecinos y permitirá dedicarlas a nuevos tipos de aprovechamiento económico, diferentes de las plantaciones de árboles maderables que han predominado hasta ahora. Pero también hay quien considera que es preciso tomar otras medidas para que la nueva Lei de Montes pueda ayudar a transformar el panorama socioeconómico del medio rural. Es el caso de Fernando de la Peña, secretario de la comunidad vecinal de Augasmestas y antiguo presidente de la Federación Galega de Micoloxía, quien opina que la Administración debe esforzarse por explicar a los vecinos los nuevos usos que se le pueden dar a los montes comunales. «El problema es que durante muchos años en estas tierras no se pudo hacer otra cosa que plantar pinos y eucaliptos. Ahora también será posible dedicarlas a otras actividades más rentables, desde la ganadería hasta la recolección de plantas medicinales, pero la gente no dispone de información que le permita aprovechar estas nuevas posibilidades». De la Peña cree preciso organizar cursos formativos o ciclos de charlas para explicar a las comunidades los nuevos usos que se podrán dar a los terrenos comunales. «Se trataría de promover cosas que ya se hacen desde hace mucho tiempo en otros comunidades y países, pero que aquí nadie se preocupó de fomentar», añade. Tomar iniciativas El secretario de la comunidad de Augasmestas puntualiza que la despoblación y el envejecimiento demográfico son un serio obstáculo para reorientar el aprovechamiento de las tierras en mano común, pero opina, con todo, que es necesario tomar iniciativas cuanto antes para que la situación actual no se estanque. «La nueva Lei de Montes, que por ahora sólo es un borrador de anteproyecto, tiene muchos aspectos mejorables, pero también puede servir para renovar completamente la situación del campo si se le proporciona a los vecinos la información necesaria para que haya un cambio de mentalidad», dice. A este respecto, señala que la nueva legislación permitirá a las comunidades vecinales contratar a personas físicas o jurídicas para gestionar las tierras comunales. «Cabe la posibilidad de contratar a empresas que se encarguen de aprovechar estos terrenos de diversas maneras, pero para eso es preciso que la gente sepa qué recursos tiene y cómo aprovecharlos», afirma.