El transmisor que nos ata a la vida

LEMOS

ÓSCAR CELA

Crónica | La teleasistencia domiciliaria de Cruz Roja cumple diez años Alrededor de cuatrocientas personas se han beneficiado en la última década del servicio de la institución benéfica. Actualmente, son 62 mayores los que dependen de él.

11 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Elisa Iglesias Villamil es una de las usuarias del servicio de teleasistencia domiciliaria de Cruz Roja. Este servicio cumplirá el próximo día 15 diez años de existencia, período en el que fueron atendidos 400 usuarios. Los hijos de Elisa fueron los que reclamaron este servicio en octubre del 2002 para garantizar a sus padres una atención médica rápida. En este tiempo, Elisa sólo ha requerido este servicio dos veces, pero es consciente de la necesidad del mismo y conoce a la perfección su funcionamiento. En el día a día y, durante el tiempo que pasa en casa, lleva colgado al cuello un radiotransmisor, que debe accionar cuando necesita ayuda. En este caso, es cuestión de segundos que la operadora atienda su llamada y se interese por su situación. El radiotransmisor está conectado a una terminal y actúa en un radio de unos cien metros. Este dispositivo le garantiza seguridad, pero no es el único servicio que ofrece la teleasistencia domiciliaria. Esta lucense es también alumna de dos talleres, uno de memoria y otro de informática. «En el curso de memoria nos reunimos gente de mi misma edad para hacer distintas actividades», explica Elisa, que vive en Lugo con su marido, de 83 años. Pioneros Cruz Roja fue la institución pionera en poner en marcha la teleasistencia domiciliaria a nivel nacional. Este servicio está al alcance de cualquier usuario, siempre y cuando cumpla varios requisitos. El titular no puede ser sordo ni mudo totalmente; debe tener línea telefónica en casa; no padecer una enfermedad mental, incluida la demencia senil, salvo que viva con otra persona en el domicilio que figure como titular y debe nombrar a una persona de contacto que posea una llave de la vivienda por si se presentase cualquier urgencia. Así lo aclara Fina Fernández Paredes, coordinadora del programa de teleasistencia, quien explica que el servicio se extiende a toda la provincia. De los 62 usuarios lucenses registrados actualmente, la mayoría residen en la capital. El resto vive en los concellos de Sarria, Outeiro de Rei, Castro de Rei, Láncara, Becerreá, Cospeito, Friol y Mondoñedo. Al igual que otros organismos públicos que han sacado a concurso este servicio, Cruz Roja sigue ofreciendo la teleasistencia a todas las personas que la necesiten. En 48 horas, el servicio se presta en casa. En 48 horas Para solicitarlo caben dos opciones, acercarse a las oficinas de Cruz Roja y rellenar los impresos o solicitar telefónicamente una ficha que será cumplimentada con los datos básicos y remitida por correo por el futuro usuario. «De esta forma evitamos a las personas que tengan que desplazarse a Lugo», explicó la coordinadora del programa, que hace dos años recibió de Aenor el certificado de calidad. En este servicio trabajan unos diez voluntarios, a los que se suma la coordinadora y un técnico instalador que se ocupa del mantenimiento del servicio. La central autonómica de alarmas se encuentra actualmente en A Coruña. Los talleres que ofrece Cruz Roja a estos usuarios son impartidos por voluntarios que ejercen como monitores. Esta actividad forma parte de un programa complementario, en el que también se incluyen visitas domiciliarias de los voluntarios. La periodicidad de éstas dependerá de la necesidad que presente cada caso y cada usuario, según aclara Fina Fernández.