Aunque finalmente fueron aprobadas con los votos populares, las bases del concurso para que las comunidades vecinales, agrupaciones o asociaciones ejecuten obras o programen actividades culturales suscitaron el ya tradicional debate político. Cacharro presumió del diálogo y buena comunicación que mantiene el PP con los vecinos, mientras que el BNG cuestionó la falta de criterios objetivos en el reparto de los fondos y de informes municipales de las obras. Antonio Veiga recordó la ayuda entregada a la mujer del alcalde de Muras para una actuación, caso que fue defendido por el presidente, que incidió en el derecho de la beneficiaria en calidad de lucense. Manuel Martínez (PSOE) recordó que desde 1998 el 95% de las subvenciones fueron otorgadas a los mismos peticionarios. Los socialistas calificaron el plan de «políticamente impresentable» y pidieron una comisión técnica para controlar las ayudas culturales. El PP la rechazó. Muchas explicaciones El portavoz nacionalista Fernando Blanco (BNG) no pasó por alto algunos comentarios de Cacharro sobre la ideología marxista-leninista de los nacionalistas ni el uso del calificativo nazi: «No les he llamado nazis. Lo que sucede es que Quintana dijo hace unos días que la representación peculiar y propia de Galicia eran ustedes y, eso, no es verdad», apostilló.