Crónica | El ermitaño de Oural no encuentra respaldo Las malas condiciones de la pista de acceso a la ermita y la falta de apoyo de las instituciones son un obstáculo para los fieles que acudían a rezar el rosario
20 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Manuel Vázquez Rodríguez, conocido como Manolito el ermitaño de Oural, asiste con resignación a la falta de respaldo popular con la que cuenta la ermita que comenzó a construir con sus propias manos en 1988 y que concluyó 10 años después gracias a un generoso premio de un cupón de la ONCE. Los comienzos fueron alentadores y eran numerosas las personas que visitaban una ermita construida en estilo similar al de Antonio Gaudí por los años que Manuel Vázquez pasó en Barcelona contemplando durante muchas horas el parque Güell. Esta construcción, compuesta en su práctica totalidad por cemento y cristal, está a expensas de sufrir nuevas modificaciones. «Quiero pintar cada pared de un color distinto y colocar varios cuadros en el techo para recrear un ambiente similar al de la Capilla Sixtina», dice Manuel Vázquez. En los primeros años las visitas a la capilla eran numerosas y las horas destinadas a rezar el rosario contaban con presencia de varios creyentes, pero el fervor ha ido decreciendo paulatinamente. «Antes rezábamos el rosario varias veces al día, pero ahora lo hago sólo el domingo a las seis de la tarde, que es el único día de la semana que cuento con alguna persona para acompañarme en la oración», reconoce Manuel Vázquez. Las malas condiciones de acceso a la ermita son para Manuel Vázquez el principal problema para que nadie la visite. «Los últimos dos kilómetros están sin asfaltar y es muy difícil transitar por ellos, algo que provoca que la gente no acuda. Si los concellos de Sarria y O Incio me ayudaran un poco seguro que las cosas cambiarían sustancialmente y la gente acudiría en mayor número». El ermitaño de Oural considera que si las empresas de turismo incluyeran la ermita en algún itinerario el boca a boca comenzaría a funcionar y aumentaría el número de visitantes. «Pedir que el Xacobeo se fijara en esto sería demasiado, pero simplemente con tener el apoyo de alguna compañía dedicada al turismo que incluyera una visita a esta zona en su itinerario sería un impulso importante», argumentó Manuel Vázquez. Mientras espera que alguien le ayude, el ermitaño de Oural continuará rezando con fervor diariamente en el altar mayor de la ermita.