Más de un siglo tras el mostrador

Carlos Cortés
Carlos Cortés CHANTADA

LEMOS

Reportaje | Las tiendas más antiguas de Chantada Muebles Cabezas y La Casa de Blanco son dos de los cinco comercios de la provincia que llevan más de cien años abiertos. El viernes serán homenajeados en Lugo

19 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

?ás que tiendas son ya monumentos. Forman parte del paisaje urbano de Chantada desde hace más de un siglo, y resistieron sin apenas despeinarse a todas las revoluciones del consumo. Muebles Cabezas y La Casa de Blanco son los decanos del comercio chantadino, y están en el selecto grupo de cinco establecimientos de toda la provincia que llevan más de cien años abiertos. Por este motivo, el viernes recibirán un homenaje de la Cámara de Comercio en Lugo. Los dos son una institución en Chantada, y los dos fueron fundados en 1880. En tiempos, Muebles Cabezas fue además uno de los principales motores económicos de la localidad. La pequeña ebanistería de finales del siglo XIX se convirtió en unas pocas décadas en algo más que un pequeño taller. En torno a 1950, tenía en plantilla a 120 trabajadores y atendía actividades tan dispares como el aserrado de madera, la fabricación de muebles, la venta de ataúdes o la construcción de edificios de viviendas y transformadores de Fenosa. Era la empresa con más empleados de Chantada. Sólo podía competir con ella la Larsa de entonces. Carpintería religiosa Manuel Vázquez Iglesias tiene 78 años, sigue siendo el titular de la empresa y es hijo y sobrino de los fundadores del establecimiento, los hermanos Serafín y Antonio Vázquez Diéguez. Él guarda en su memoria y en el archivo familiar todos los avatares de 123 años de historia de un comercio que arrancó como ebanistería especializada en trabajos religiosos, hasta el declive de este mercado durante la segunda República y su ampliación y diversificación hacia otros sectores en la dura posguerra. «La primera máquina, una sierra de cinta, llegó en 1931, pero fue después de la guerra cuando se le empezó a dar un impulso distinto», recuerda. Las cosas son hoy bien distintas. El negocio de los Cabezas, así es conocida en Chantada esta amplia familia, se ha ido simplificando. La plantilla empezó a menguar primero por la mecanización del aserradero y de la ebanistería, luego por el abandono de la construcción y después por la renuncia a seguir fabricando. «Ahora todo viene ya hecho», explica Serafín Vázquez, sobrino de Manuel. En la actualidad, la empresa da trabajo a cuatro personas y se dedica únicamente a la venta de muebles. Guerra en Cuba Muebles Cabezas creció después de la guerra civil. Otro conflicto bélico, la entonces incipiente guerra de Cuba, hizo volver a Galicia en 1880 al emigrante chantadino Ramón Blanco. En septiembre de aquel año abrió un estanco-sastrería en la casa de Lemos. Después de casarse con Elvira Blanco heredó de su familia consorte el edificio número actual calle Calvo Sotelo donde abrió la sombrerería La Casa de Blanco que ahora regenta, transformada en bazar, su nieto Manuel Ángel Blanco. El fundador murió víctima de la gripe de 1918, pero su tienda le sobrevivió. A él y a un incendio que en 1983 le costó la vida a una de sus hijas, y tía del actual propietario, y destruyó el comercio y todo el edificio. «Costó mucho trabajo, pero reconstruimos la casa y reabrimos el comercio», cuenta Manuel Ángel Blanco. Hace mucho tiempo que La Casa de Blanco no fabrica los puchos de lana que la hicieron popular en toda la comarca. Pero aún hoy es imposible que falten sombreros en sus siempre bien surtidas estanterías.