Odio no, lástima y desconfianza sí

MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ

LEMOS

LA TRIBUNA | O |

14 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

LA LIBERTAD de expresión nos permite manifestar nuestra opinión, que puede o no coincidir con la de nuestros convecinos. Lo triste es que algunos utilicen esa libertad de expresión para tergiversar lo que uno dice o para calumniar a las personas con fines poco claros. Al señor Manuel B. Rodríguez y a aquellos vecinos que piensen como usted les tengo que decir que yo nunca he sentido odio por la señora Caldas, por lo tanto difícilmente puedo extenderlo como dice en su reciente carta. Es más, sigo dándole los buenos días, por respeto y educación, como me enseñaron mis padres. Por la señora Caldas siento lástima y desconfianza. Lástima porque tras la educada conversación que con ella mantuve el 17 de junio, en la cual soltó incluso lágrimas al intentar justificar su actitud, reconozco lo difícil que debe ser traicionar los más profundos principios que una siempre ha defendido. Desconfianza porque la señora Caldas engañó a sus compañeros del BNG, a sus votantes y a los miembros del PSOE que con ella negociamos tras las elecciones del 25 de mayo. Personalmente confiaba en la señora Caldas y había elogiado su actividad política, pero después del 14 de junio y de escuchar sus falsos argumentos para justificar su actitud no se me puede pedir que confíe nunca más en esa persona ni en sus argumentaciones. Las cualidades morales de una persona se deben juzgar por sus hechos y nunca por lo que personas mal informadas o con segundas intenciones dicen de ellos.