Crónica | Una sesión rodeada de polémica Lucía Vázquez aprovechó el debate sobre la fundación ferroviaria para cuestionar la legitimidad del grupo de gobierno frente a un público predispuesto contra ella
13 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.«O galego é útil». Así lo proclamaba una de las últimas campañas de la Dirección Xeral de Política Lingüística. Lucía Vázquez no lo vio tan claro en el último pleno. La concejala de Iniciativa Galega abrió su primera intervención en castellano y entre el público se armó el belén. Estaba claro que Inga y el PP jugaban el partido fuera de casa y al árbitro posiblemente se le olvidó enseñar alguna tarjeta. Para situar el debate, Severino Rodríguez recreó ante la corporación la historia de su relevo al frente de la Fundación de los Ferrocarriles de Galicia: los ultimátums del gerente para que se sacase de en medio so pena de «golpe de estado», la actitud del presidente de la Diputación de Ourense suplantándolo en la cabecera desde el inicio de la última asamblea del patronato. Fue el prámbulo de un debate al que algo se le acabó pegando de tanto enredo. Lucía Vázquez entró con mal pie. Reforzó todos sus argumentos con recortes de prensa, pero lo hizo después de que el secretario leyese el acta de una comisión previa al pleno en la que había dicho que los periódicos a veces «tergiversan las cosas». Al poco de iniciar la justificación de la enmienda que suscribió con el PP, disertaba sobre el transfuguismo y el apoyo del BNG a la reforma de la Constitución. Se había pasado al gallego, pero ni por esas se libró de las iras de un público que había venido a oír hablar de otras cosas. Los que piensan En medio de uno de los guirigais que salpicaron el debate, un espectador se levantó para enseñar a las cámaras una foto de la locomotora de vapor Mikado con los monfortinos que la restauraron. Vuelta a la cordura: el pleno era para hablar de la fundación del ferrocarril Algún intento se produjo por parte del portavoz del PP, pero el ambiente de la sala estaba muy caldeado y le pudieron los nervios. Antonio Rodríguez se excusó por no dominar el gallego y dijo sentirse coaccionado por tanto abucheo. Quizá por la presión ambiental, cometió el gazapo de pedir comprensión «a los monfortinos con capacidad de pensar». ¿Y el equipo de gobierno? Sus intervenciones, siempre jaleadas por la parroquia, fueron algo más convincentes que las de la oposición -así lo reconoció el propio portavoz popular-. María Xosé Vega sólo se apartó del guión establecido por el BNG para perderse momentáneamente en una nueva disquisición sobre los fundamentos jurídicos de Lucía Vázquez, mientras que el mayor exceso de José Tomé fue atribuir el abandono de la sala de los concejales de la oposición al «miedo» del PP a que el PSOE gane las próximas citas electorales. En másde una ocasión, el alcalde se vio obligado a pedir al público que se comportase. Pero no quiso amargar el estreno del reglamento de participación ciudadana. «Pódese asubiar, pero esperade a que terminen as intervencións», dijo Severino Rodríguez.