Un quiosco monfortino de 1897

Manuela Sáez MONFORTE

LEMOS

Reportaje | El puente viejo contó con un puesto comercial La obra fue autorizada por el en aras del ornato y limpieza del lugar

08 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

El 14 de abril de 1897 el monfortino Francisco López González por medio de un escrito dirigido al alcalde de la ciudad, solicitó autorización para construir un quiosco que no desluciera el ornato público, en el hueco que existía en la segunda aguja del puente -nombre dado a las aristas de los pilares- frente al Cantón, según plano que acompañaba. El puesto se ubicaría, pues, al pie del puente en la orilla izquierda. El uso que intentaba darle era la venta de tabaco, pan y otros artículos. Proyectaba hacer la obra en madera u otros materiales que el Concello determinara, y pintarla y decorarla de forma que constituyese un adorno para la ciudad. Pretendía servirse de ella gratuitamente durante un tiempo prudencial, para resarcirse de los gastos que le ocasionara su construcción, quedando después a beneficio del Ayuntamiento. Una vez que éste la sacara a subasta para ser arrendada, el exponente o sus herederos tendrían preferencia sobre ella por el importe que se hubiera de rematar. Dos días más tarde, la alcaldía constitucional pasó la solicitud a la comisión de la policía urbana, ornato y construcciones para que, previo reconocimiento del sitio en el que se intentaba emplazar el quiosco de referencia, informara lo que creyese oportuno sobre el particular con el fin de resolver sobre el mismo. Una vez examinado el lugar, la citada comisión informó favorablemente sobre el proyecto con sujeción al plano que se incluía, pudiendo derribarse la parte trasera de la aguja, cuya piedra, quedaría a disposición del municipio. Entendía que lejos de perjudicar la obra el tránsito y ornato público lo favorecía, toda vez que el sitio propuesto era un depósito de inmundicias y lugar mingitorio. En cuanto al tiempo de concesión gratuita en compensación del importe que representaba la obra de madera pintada, quedando después a beneficio del Ayuntamiento, calculó la comisión que el plazo de dos años era aconsejable.La documentación que hace referencia a lo arriba mencionado se halla en el Archivo Histórico Municipal de la ciudad.