TRIBUNA | O |
27 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.AMÉN DE la inexistencia de polémica acerca de los presupuestos para el próximo año, la actualidad política sarriana de la semana se ha circunscrito a la cena de funcionarios y ediles celebrada días pasados con ocasión de las fechas en las que nos encontramos. Y aquí el enfrentamiento ha vuelto a dejar clara constancia ya no solo de las posturas divergentes sino de la falta de ética y desmemoria de alguno de los contendientes. Quizás habría que comenzar por preguntarse por la razón de que sea tan habitual que con dinero público se alimenten diversos estómagos más o menos agradecidos. La solución al problema ahora planteado la tienen en su mano nuestros corporativos y es bien sencilla: la supresión de eventos como el que nos atañe. Ninguna polémica debería de suscitarse ante un asunto inexistente. Y ello por cuanto no se trata de que a una cena tengan que ir unos u otros sino pura y sencillamente que no deberían de existir tales cenas. El dinero público debe de tener otros fines. bien distintos por cierto. Y las energías divagadoras emplearse en objetivos dignos de mayor enjundia. Y no es que el autor esté en contra de que se organicen cenas con ocasión de la Navidad. Ahí estan las celebraciones familiares, las empresariales, las de los grupos de amigos. La diferencia no es más que el origen de los fondos con que las mismas se abonan. Cada uno puede hacer con su dinero cuanto le plazca, ahora bien, el de todos ha de tener un destino más adecuado. Cierto que deben existir los famosos gastos de representación por cuanto hay situaciones especiales y detalles que asumir. E incluso podría continuarse con la cena municipal de Navidad y a la que puedan asistir tanto los funcionarios como los ediles, pero 'a escote pericote'. Y fin de la polémica.