Crónica | Equivocación peculiar en la prisión Un recluso fue conducido, debido a una confusión, a las depedencias judiciales de la capital lucense para ser juzgado por un delito que no cometió
01 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?unque José Saramago no tiene ninguna duda en su última novela O homen duplicado, no está científicamente probado que haya dobles. Sí está comprobado, y no hace falta recurrir a métodos científicos para saberlo, que hay coincidencia de apellidos y hasta de nombres. Ayer, la mañana le dio un sobresalto a Rafael Sánchez Rodríguez, ingresado en el penal de Bonxe, cuando un funcionario se presentó en su celda y le dijo que le iban a trasladar a Lugo para ser juzgado. El interno se quedó perplejo cuando lo introdujeron en el furgón de la Guardia Civil y, media hora más tarde, apareció a las puertas del Juzgado de lo Penal número 2. Tanto insistió Rafael a los guardias de que no tenía cuentas de esas pendientes con la justicia que uno de los agentes se fue hasta la cartelera que anuncia los juicios y lo comprobó: «¿Tú no eres Rafael Sánchez Rodríguez? Bueno, pues ahí lo pone. Tienes un juicio por estafa». Cada vez se le iban complicando más las cosas a Rafael porque, al poco de llegar al juzgado y conocer que inocentemente podría ser juzgado por una estafa de la que no tenía ni idea, se le presentó un representante de la empresa afectada, una concesionaria de coches y le planteó que pagase el vehículo que creía se había llevado fraudulentamente del establecimiento. Era un Megane. «¡No puede ser. En mi vida llegué a tener ese vehículo. En todo caso yo tuve un 127!», contestó perplejo el imputado. Los acontecimientos iban demasiado de prisa, tanto que Rafael Sánchez Rodríguez ya estaba con un pie en el banquillo. Le salvó la abogada del verdadero autor de los hechos, otro hombre con el mismo nombre y los mismos apellidos. Cuando la letrada se le acercó para hablar con él sobre el juicio comprobó que tenía más edad y una fisonomía distinta. Además, el hombre llevado al lugar por un error volvió a reiterar que él nada tenía que ver en el caso. Finalmente, el entuerto quedó aclarado. Desde la cárcel enviaron al que no era. El juicio, evidentemente, tuvo que ser suspendido hasta otra ocasión en la que, como primera medida, habrá que comprobar el DNI del acusado para el que el fiscal solicita tres años de prisión. Supuestamente compró el coche con un crédito de 12.000 euros que pidió con una nómina falsa, correspondiente a una empresa de publicidad con sede en la ronda de As Fontiñas, en Lugo.