TRIBUNA | O |
25 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.LA CLAVE de la política municipal en Sarria radica en el número tres. Así resulta que son tres los mosqueteros detentadores de la cúpula del poder municipal, aún cuando, al igual que en la obra de Alejandro Dumas, en realidad sean cuatro. Tres son los elementos vinculados a la política local a los que el alcalde José Antonio García debería de impedir la mínima presencia en su despacho para poder ofrecer a los ciudadanos una mínima imagen de cambio y seriedad. Y tres son las grandes obras en las que se confía que la Xunta se vuelque con Sarria. Como resulta que también de multiplicar tres por tres se obtiene el número mágico que supone la mayoría absoluta en la corporación, no es de extrañar que el Partido Popular, poer cierto cuyo número de concejales se obtiene de sumar tres más tres estando otros a tres de obtener el tres veces mágico dígito del tres por tres, trate de aparecer integrado dentro del equipo de los tres gobernantes para dar la sensación de que no son tres sino cuatro o, si se prefiere, tres más un treinta y tres por ciento. O sea, y para entendernos, que habrá que apostar por el tres. Comprobar si siguen gobernando tres o si son tres más uno, si siguen siendo habituales del Ayuntamiento los tres elementos referidos y si siguen siendo tres las obras a las que los tres regidores aspiran para que la Xunta se vuelque en Sarria. Y, en este último caso, cabe preguntar por cuáles serán las tres obras objeto de la pretensión y por los motivos de que estemos ya finalizando el mes de octubre y todavía ningún anuncio más o menos oficial se haya realizado acerca de las mismas. Dada la situación política local, y el habitual esperpento de los movimientos de los partidos en relación a los gobiernos locales con pactos de gobierno, quizás una vuelta de tuerca habría de suponer una clarificación en la materia.