Terra adentro Un concierto de música barroca y del siglo XX, a cargo de la orquesta Naberejnie Chelny, congregó a numerosos aficionados en la Casa de Cultura de Monforte
17 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.El pasado miércoles la Sociedad Filarmónica de Monforte ofreció el primer concierto del ciclo 2003/2004 a cargo de la Orquesta de Cámara Naberejnie Chelny, con un programa amplio de música entéramente barroca en su primera parte, y del siglo XX en la segunda. Comienza el concierto con la famosa aria de la suite número tres para orquesta de J.???S. Bach, que, a diferencia de las cuatro restantes movimientos, está escrita para cuerda, con un carácter lírico que contrasta también con el resto. A continuación escuchamos del mismo autor el Concierto de Brandemburgo número tres , el BWV 1.048 de catálogo, uno de los más apreciados por músicos y melómanos, que tiene la particularidad de que Bach sustituye un movimiento lento central por dos acordes del clave que dura unos segundos. la obra es un prodigio de inspiración y maestría en el manejo del contrapunto y la orquesta. La interpretación fue correcta, salvo quezá un levísimo desajuste del volumen sonoro y las condiciones acústicas de la sala. Asimismo, de Bach pudimos disfrutar del Concierto para dos violines, en re menor, BWV 1043 cuyo largo central es una de las páginas más líricas y poéticas del genio de Eisenach, con los dos solistas en constante diálogo sobre un fondo de bajo continuo de toda la orquesta. El primer movimiento vivace de carácter fugado se desarrolla en pasajes a solo y en tutti, alternándose; es una joya del concierto instrumental barroco. Entre ambos conciertos el programa incluía el Pasacalia de Häendel, que presenta la particularidad de su ritmo binario, cuando esta danza suele adoptar el compás terciario, al menos en este periodo. La segunda parte estaba integrada por seis obras de otros tantos autores que pueden inscribirse en el siglo XX, aunque tres de ellos nacieron en el XIX. Abre esta parte el célebre Adagio del americano Samuel Barter que forma parte de un cuarteto de cuerda. Se caracteriza por su aspecto melódico, que no suele abundar en la música de cámara. Siguen los Diez preludios , de Shostakovich, otras tantas piezas cortas en los que el compositor experimenta distintos efectos melódicos, rítmicos, armónicos, tímbricos, etc. con la pequeña orquesta. La ejecución, difícil, fue correcta. Rachmaninov apertó su Vocalize , bella melodía de carácter homófono, llena de delicadeza y de fuerza interior, expresada con acierto por toda la orquesta. El autor más próximo en el tiempo -nació en 1932- figuraba con su Imitación a Albéniz , una aproximación a la música española, quizá un tanto temperamental y folclórica, pero de agradecer. Nuestra verdadera música estuvo encarnada en la Danza Española , de Falla, interpretada al violín como solista y toda la orquesta, todos ellos con el empeño de darle el carácter y colorido de la música de nuestro compositor más universal. Como final de programa escuchamos Dedicación a Pugnani , obra de reconocimiento del autor, el gran violinista F.????Kreisler, al compositor italiano del siglo XVIII. A pesar de lo extenso del programa, la orquesta concedió un bis, una pequeña muestra de la música de Debussy. No quisiera terminar sin unas palabras de aliento para nuestra sociedad filarmónica que, a pesar de sus escasos medios, sigue como principal y constante baluarte de la defensa de una de las facetas más importantes de nuestra cultura. Y a los jóvenes estudiantes decirles que la música, además de formar a la persona, es uno de los mayores placeres del espíritu.