LA TRIBUNA | O |
15 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.PASA ALGO muy grave en una democracia cuando se extiende la convicción de que hay impunidad generalizada. Eso sucede en las empresas dedicadas al ocio digamos que nocturno. En este sector el que quiere no respeta nada: horarios de cierre, licencias que no se ajustan a la actividad, control de acceso a menores de 16, servicio de bebidas alcohólicas a los de 18, insonorización y permisos necesarios para abrir. Hay un dicho -Sarria es la Andalucía gallega- que parece cierto, pues debemos ser el pueblo de España con más tablaos flamencos por habitante. Y un título de película - Por un puñado de votos - que justifica la existencia de esos tablaos. El objetivo es permitir que unos negocios cierren más tarde, a sabiendas de que esas licencias no se ajustan a la actividad desarrollada, pero si con eso sacamos unos votos más, bienvenidos sean, miramos para otro lado y da igual a quien perjudiquemos. No se puede aparecer ante la opinión pública como paradigma de honradez política cuando se dan licencias que no se ajustan a la actividad real y que perjudican gravemente a otros empresarios del sector, y más aún cuando la justificación es sólo, o al menos eso quiero creer, de tipo político.