Tretas arteras y rastreras

J. GARCÍA BERNARDO

LEMOS

TRIBUNA | O |

27 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

LA VERDAD es que el ex alcalde de Sarria Claudio Garrido cada vez que se va de viaje no gana para disgustos. Si decide acudir a su pueblo natal de Vilamañán (León) a una tradicional celebración en la que el vino es el protagonista, sale a la palestra la alegría que genera la bebida a la que se consagra Baco; si por cuestión estrictamente familiar cruza el Atlántico y pasa unos días en yanquilandia sale a relucir un error de un funcionario municipal y el viaje aparece como oficial; y si se va unos días de vacaciones dejando el vehículo de su propiedad correctamente aparcado en la vía pública resulta que el artilugio perturba el inicio de las obras de los contenedores soterrados. Así las cosas cabe decir que es mejor que Claudio Garrido no se ausente de Sarria. Como también cabe afirmar que se utilizan tácticas arteras para vilipendiar su figura política en un afán por obtener una desacreditación por una vía que no deja, precisamente, en muy buen lugar a quien la utiliza. Porque, en primer lugar, cada uno es muy libre de disfrutar de sus tiempos de asueto en la forma que le plazca, de viajar a donde le dé la gana y de aparcar su coche correctamente en la calle que más le apetezca. Lo grave de la cuestión no es la anécdota del gusto por el vino -¡el deleite de un buen caldo de La Rioja!-, el placer por viajar -¡quién pudiera hacerlo más habitualmente!- y el aparcar correctamente -¡qué más querría uno que ello siempre fuere posible!-. Lo grave, y reprochable, es la utilización de métodos arteros y rastreros para obtener una rentabilidad política. Y así, responda algún político local a este interrogante: ¿quién llamó a la prensa para que se obtuvieran las instantáneas del vehículo enclaustrado con la presencia de dos de los mosqueteros y de un concejal del PP, filtrando la identidad del propietario del artefacto?.