Si no aparece nadie dispuesto a vender o alquilar el terreno, el reemisor será desconectado Los vecinos protestan desde hace más de un año por la reforma del reemisor
17 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?ecinos, Concello y empresa propietaria se han dado un margen de confianza para solucionar de forma aceptable para todos el problema de la antena de telefonía instalada al lado de la calle Leopoldo Calvo Sotelo, en el barrio de la Estación. La empresa acepta buscar un emplazamiento alternativo que no alarme a nadie, y el Concello promete ayudarla a conseguirlo. En una reciente reunión en la que participaron representantes de las tres partes, los representantes de Vodafone dijeron estar abiertos a buscar otra ubicación más alejada de las casas, pero en una zona lo suficientemente próxima que le permita dar cobertura a la zona. El principal problema parece ser que la empresa sólo acepta pagar un alquiler, pero ni se plantea adquirir en propiedad ningún terreno, lo que dificulta la tarea de encontrar una alternativa. Para que el asunto no se bloquease en ese punto, el alcalde se comprometió a intervenir en el proceso. Primero, dejará que Vodafone intente encontrar un lugar para trasladar su antena pagando únicamente alquiler. Si no lo consigue, los responsables municipales buscarán la parcela adecuada y la comprarán, para luego alquilársela a la empresa telefónica. En todo caso, el Concello no quiere que el problema se dilate mucho más en el tiempo. El plazo que se han marcado todos para comprobar si es posible el traslado vence a finales del mes de octubre. Si para entonces, no hay una solución, el Concello cortará el suministro eléctrico a la antena instalada por Vodafone dentro del recinto de la estación de Renfe, pero a menos de treinta metros de las viviendas más próximas. Ya el anterior alcalde, Nazario Pin, se había comprometido ante los vecinos a desconectar la corriente eléctrica que permite funcionar a esta antena telefónica. Lo lograron después de una campaña de protesta que comenzó en julio del 2002 con la recogida de cuatrocientas firmas en ese barrio en apoyo a su reivindicación de que no se permitiese a la empresa propietaria reformar y ampliar esa antena reemisora. Esta torreta fue construida en su día con permiso municipal. Sin embargo, el Concello no autorizó la ampliación que puso en pie de guerra a los vecinos. Esta polémica acabó por impulsar la elaboración de una ordenanza municipal que pone muchas trabas a la instalación de nuevos reemisores de telefonía en las cercanías del caso urbano.