Análisis | Balance de la temporada de pesca fluvial Los aficionados constatan un alarmante descenso en la población de salmónidos en los ríos del sur de Lugo y critican la falta de repoblaciones por parte de la Xunta
30 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.El pasado domingo finalizó sin pena ni gloria la temporada de pesca fluvial. Por lo que respecta a la zona sur de Lugo, el balance de capturas sigue la línea descendente de los últimos años. Hay aficionados que aseguran incluso que la situación ha tocado fondo. Lo peor no es ya que las truchas no piquen. En muchos tramos ni siquiera se ven. Un improvisado sondeo entre cañistas, propietarios de tiendas especializadas y bares situados a pie de río pone de manifiesto que cada año se pesca menos. La encuesta también deja a las claras, y quizá esto sea lo más sorprendente, que los aficionados asumen como algo normal la paulatina degradación de los cauces trucheros. «Si quieres llevar la prueba a casa no tienes más remedio que buscar sitios casi inaccesibles donde poca gente se arriesga a pasar», explica uno de los escasos aficionados que todavía tuvieron moral para acercarse al río el último día de la temporada. Los días veraniegos de tormenta, las tardes plomizas de abril o el vuelo bajo de las golondrinas ya no son sinónimo de pescata en ningún río. «Chegas ó Lor unha tarde bochornosa, pensas que van picar e non se move unha», dice uno de los habituales del coto de A Labrada. Versión de leyenda Siempre queda el consuelo de argumentar el carácter veleidoso de algunos ríos, como pueden ser el Lor o el Lóuzara, de los que se dice que un día lo dan todo y al otro no se ve una trucha. Pero esa jornada espléndida de la que tanto se habla pertenece más a la leyenda que a la realidad. Fuera de las primeras jornadas y de los denominados días de ventaja -ríos lodados para la lombriz o tramos en estiaje para el saltón-, lo habitual es que para arrancarle media docena de truchas a cotos de primera haya que ser muy fino con la caña y andar muchos kilómetros de río. ¿Sobran pescadores? Los aficionados piensan que más que la elevada densidad de cañas, el principal problema de los ríos del sur de Lugo está en la creciente contaminación, en la falta de interés por recuperar las presas y en la ausencia de repoblaciones por parte de la Xunta.