El presidente de la Xunta hizo siete paradas en un viaje de cuatro horas por los concellos del grupo Río Lor La comitiva examinó diversos proyectos apoyados por el plan Leader
23 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?a ya tradicional visita anual de Manuel Fraga a los municipios del grupo Río Lor se ajustó a los esquemas de puntualidad y celeridad que caracterizan los recorridos oficiales del presidente de la Xunta. La ronda de visitas comenzó antes del horario previsto. El conselleiro de Medio Ambiente, Xosé Manuel Barreiro, y los alcaldes de Quiroga y Bóveda, Julio Álvarez y José Manuel Arias, fueron algunos de los integrantes de la comitiva que siguieron a Fraga en este itinerario. La ruta empezó con la presentación de un proyecto de mejoras ambientales del embalse de Vilasouto en que el se invertirán 408.746 euros. El acto, sencillo y rápido, se celebró en la terraza del hotel Hermida Rural, a la vista del embalse y ante la mirada sorprendida de algunos turistas. Continuó el recorrido con una visita a las obras de acondicionamiento de las márgenes del Mao, con las que Bóveda espera dotarse de una acogedora área recreativa fluvial. En ello se invierten 597.000 euros. En Pobra do Brollón, la visita comenzó también por un área recreativa en obras, a orillas del Saa, donde se gastarán 349.429 euros. A muy poca distancia de allí, Fraga visitó después una panadería artesanal ampliada con apoyo del plan Leader. La siguiente parada fue en el feudo socialista de Ribas do Sil, donde Fraga y el alcalde Miguel Sotuela se saludaron con cortesía -sin más- antes de efectuar una rápida visita a un taller artesanal. Poco después, la comitiva llegó al futuro mirador de Campodola, donde a esas horas no había buenas condiciones de luz para observar el gran plegamiento geológico. Una hora después, tras doblar un sinfín de curvas por la sierra de O Courel, Fraga se vio cerca de Visuña con otro alcalde socialista, José López Fontal, quien le entregó una carta con varias peticiones para su municipio mientras ambos observaban una demostración de escalada en una pared de roca a cargo del grupo espeleológico Arcoia. Más tarde, en la aldea quiroguesa restaurada de A Seara, Fraga alabó los «paisajes inusitados» de la sierra y cerró el recorrido con un buen deseo: «Que todo vaya bien».