Ángel Freire reconoce que su marcha de la presidencia no es por razones laborales. Las discrepancias con su directiva le llevaron a abandonar esta semana
27 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.-¿Qué motivos le han llevado a dejar la presidencia de A Pinguela? -Las discrepancias con un sector de la directiva en la forma de llevar el club. Además, hubo personas de la entidad que durante toda la temporada han actuado a mis espaldas. En las reuniones no exponían los temas y después los debatían, cuando yo no estaba presente. -Es decir que no fue capaz de cambiar la línea de trabajo. -Así es. Cuando yo asumí la presidencia venía decidido a lavar la imagen del club, que quedó muy tocada la anterior temporada. No fue posible, porque una parte importante de mi directiva, quizás influenciada por ciertas personas, apostó por mantener la misma línea del pasado. El haberme opuesto a esta forma de actuar me pasó factura. - Cítenos qué decisiones se tomaron a sus espaldas. -La primera fue la asistencia de la plantilla a la cena-homenaje al edil de Deportes, Juan Carlos Díaz. Yo propuse que fueran la capitana y alguna otra jugadora de la ciudad, y si acudían más que se costearan su plato. En eso quedamos, pero otras personas del club decidieron que fueran todas, y supongo que el club costearía esos gastos. En el tema deportivo, las jugadoras de la plantilla se han marchado escaldadas por el trato que les han dado. Han aireado públicamente asuntos personales del vestuario, que nunca deben de salir. Estas actuaciones no podía seguir tolerándolas. -Las temporadas pasan y el club sigue con el mismo mal. -La verdad es que sí. Durante los últimos años se le vino echando la culpa a las jugadoras de la plantilla. A las que se culpaba de desestabilizar a la entidad ya se han marchado, pero la epidemia continúa. Creo que el mal no está en la plantilla, sino que alcanza a las altas esferas de la entidad. -¿Se va satisfecho con su labor? -Hombre quizás pude hacer algo más, pero creo que devolvimos la ilusión a los monfortinos por el voleibol, que estaba casi perdida. Además, implicamos a más gente con el club desde el punto de vista publicitario. Y sobre todo, y creo que es lo más importante, teníamos un proyecto de futuro ilusionante. -Explíquenos en que consistía. -Desde el punto de vista publicitario, estaba en disposición de cerrar aportaciones que se acercarían a los 24.000 euros de empresas de Sarria y de Portomarín. En el plano deportivo, nuestro objetivo era cerrar la renovación del técnico, Vallín, y configurar una plantilla de calidad con 7 u 8 jugadoras, que se completarían con deportistas de la cantera. Además, yo ya había hablado con Yoraxi Meleán para su posible vuelta, que junto a la de Daniela Patiño, podrían haber sido una realidad la próxima campaña. Ahora, con la directiva que queda y dados los problemas que estas jugadoras tuvieron con ellas, será difícil que vuelvan a defender la elástica del Ribeira Sacra. No obstante, confío en que los futuros directivos conformen un plantel competitivo de cara a la próxima campaña. -¿Tenía en mente una nueva directiva? -Sí, sobre todo con un perfil de gente joven, que estaría dispuesta no sólo a implicarse sino a trabajar y a entregarse. Y lo que es más importante personas muy influyentes de la sociedad monfortina, que hubieran dado otro impulso a la entidad. Esto se traduciría en una mayor afluencia de aficionados a la grada del pabellón. -¿Volverá a presidir el club en el futuro o se retractará pronto de su decisión? -Para nada. Eso sí, voy a seguir colaborando con la entidad y acudiré a dar mi apoyo al equipo desde la grada. Lo que sí tengo claro es que mi etapa ya ha pasado. Agradezco a la masa social el apoyo que nos han dado durante la presente temporada y a todas aquellas personas que se han implicado intensamente y muy a fondo en el proyecto que comenzamos a principio de la temporada.